Cuatro fríos brazos metálicos envueltos en un plástico esterilizado esperan en un rincón del quirófano las órdenes de un humano que, a tres metros del paciente, indicará los movimientos precisos para extraer un tumor de riñón.
La impresión que causa el instrumento quirúrgico más avanzado del mundo, conocido como el robot cirujano Da Vinci, es de incredulidad, asombro y respeto, por este tipo de avance científico que se dan tras el éxito de la cirugía realizada. "El robot Da Vinci no es autónomo, requiere en todos los casos la intervención y toma de decisiones de un profesional que actúe como operador humano para todas las acciones. Reproduce de manera intuitiva, con sus cuatro brazos robóticos, los movimientos que realiza el cirujano desde la consola, dando al mismo una visión del campo operatorio amplificada hasta diez veces, en forma tridimensional y en alta definición", explicó el doctor Oscar Damia, jefe del servicio de Urología y coordinador general de la Unidad Robótica del Hospital Italiano. Y agregó: "El Da Vinci ofrece mayor movilidad, destreza y precisión que la mano humana gracias a sus instrumentos y a sus circuitos que filtran los temblores de la mano. Logra cirugías mínimamente invasivas, disminuyendo el sangrado durante el procedimiento quirúrgico y la probabilidad de infecciones post operatorias. Además, existe menor traumatismo y dolor post quirúrgico para el paciente, posibilitando la rápida recuperación y retorno a las actividades cotidianas". DATO CURIOSO: En el mundo suman más de 3200 los robots (2020 en EE.UU.) y en la Argentina llegan a cinco: dos en el Hospital Italiano, dos en el Hospital de Trauma y Emergencias Dr. Federico Abete, en el partido de Malvinas Argentinas, provincia de Buenos Aires y uno en el Hospital de Agudos Dr. Ramón Madariaga, en la provincia de Misiones.