La cadena qatarí, que ha sido señalado como uno de los patrocinadores mediáticos de los grupos terroristas en Siria, vive en la actualidad un declive, como deja ver el despido de 500 empleados, la fuerte caída en su audiencia y el creciente desinterés del régimen de Qatar, que ve cada vez más Al Jazeera como una carga económica y el recordatorio de un proyecto político fracasado.