Se llama sarcopenia al deterioro que aumenta la probabilidad de caídas a medida que nos hacemos mayores, y se puede frenar.
No puedes mantener el equilibrio a la pata coja con la misma facilidad si tienes ocho años que si has cumplido los setenta. De forma natural, los músculos pierden progresivamente masa, fuerza y parte de su funcionalidad a medida que vamos envejeciendo. Es un proceso que recibe el nombre desarcopenia y que explica el aumento del riesgo de caídas y la pérdida de equilibrio tan frecuentes en la tercera edad. Aunque de momento es imparable, la velocidad a la que evoluciona este deterioro depende de varios factores. El sedentarismo, la malnutrición, el déficit de vitamina D, la reducción de testosterona y estrógenos que acompañan a la senectud y la reducción de la secreción de la fórmula del crecimiento pueden acelerarlo.