¿Existe un modo particular en que los creyentes musulmanes den sepultura a sus fallecidos? Sí. Los musulmanes poseen un ritual específico para enterrar a sus fallecidos. Y en gran medida responde a su concepto sobre la muerte y las condiciones en que la persona ha de presentarse ante su Creador. Y este procedimiento difiere en varios aspectos del modo en que los católicos solemos hacerlo.
El enterramiento musulmán está muy unido al concepto que tiene de la muerte.
El lugar donde agoniza y entrega la vida a Dios es un espacio que se impregna de cierta bendición divina (baraka). Es el espacio donde nace la fecundidad, el sentido trascendente que significó la vida del fallecido. Al morir, es lavado y envuelto en un lienzo limpio y blanco. Después de una sencilla oración, se le da sepultura, sin caja y en contacto con la tierra, para que el agua llegue a su cuerpo. Porque el agua es concebida como Misericordia Divina (rahma), porque sobre la tierra se planta la vida. Enterrar a un fallecido es uno de los últimos servicios que se le puede prestar, además de una oportunidad para recordar su existencia.
El Ritual
- El ritual de enterramiento musulmán consta de tres partes. En primer lugar, la ablución funeral (al-Ghusul). Bañar el cuerpo del fallecido es un acto obligado. Es un modo de presentarse a Dios en estado de pureza, dignamente. Debe ser realizado por alguien iniciado, del mismo sexo del fallecido y que también se haya purificado. En este primer momento, una vez desvestido, se cubrirán sus partes íntimas. Después, diciendo ?en el nombre de Dios y según las enseñanzas de su Mensajero? (Bismillah ua ?ala millati Rasulillah) se procede a ir limpiando el cuerpo, envolviendo la mano con tela. De arriba hacia abajo: cabello, cara, pecho estómago, piernas y pies. Desde su parte derecha a la izquierda. En un número de tres a cinco veces. Si es una mujer, su pelo quedará recogido con 3 trenzas a su espalda. Una vez limpio, se untarán aceites o perfumes y se cubriráel cuerpo con una sábana.
- En un segundo momento, se procede a la envoltura del cadáver en la mortaja (al-Kafan). Ésta consta de 3 sudarios blancos que deben ser nuevos, sin ornamento y estarán perfumados de incienso. Con una dimensión aproximada de 2?5m x 1?5m. Una vez colocados uno sobre otro, se procederá a poner encima el cuerpo. Una de ellas, se rasgará para introducir la cabeza, quedando una túnica (qamees) que le cubrirá hasta las rodillas. Las dos restantes, envolverán el cuerpo, quedando ajustados con piezas de hilo: dos en el cuerpo, una sobre la cabeza y otra a sus pies.
- Finalmente, se procede a dar sepultura (al-Dafan) y a la ceremonia religiosa. Por regla general, el funeral será sencillo. El cuerpo es trasladado en un ataúd de madera, preferentemente sin tapa. Una vez en el cementerio, se traslada hasta el borde de la tumba y se retira el ataúd. Se soltarán los hilos del sudario y el cuerpo quedará depositado en la tierra, apoyado en su lado derecho, pegado al muro de la sepultura y con la cara mirando a la Meca. Después será cubierto con ladrillos o piedras.