Sin importar si pensamos en nuestra especie o en algún otro mamífero, una de las principales funciones del pelo es bastante obvia: nos mantiene abrigados. Es la razón por la que los animales que viven en climas fríos, como los zorros árticos, tienen pelajes tan abundantes y densos. Pero eso no es lo único que hace el pelo.
En muchos casos, puede servir como camuflaje. Si volvemos al caso de los zorros árticos, su pelaje blanco les permite esconderse en la nieve. En muchos casos, el pelo también sirve de protección. Algunos casos son más extremos, como los erizos, cuyas espinas son en realidad una suerte de pelos huecos cubiertos por keratina. En otros casos, el pelo puede ser una protección contra los rayos UV del sol.
Entonces, ¿por qué lo perdimos?
Parecería que cuanto más atrás vamos en el árbol genealógico de nuestra especie, más pelo encontramos. Acabamos de ver que cumple varias funciones muy útiles? entonces, ¿por qué fuimos perdiendo nuestro pelaje?
La respuesta parecería ser, como suele serlo, la selección natural. En algún momento, ya sea por cambios climáticos o por el desarrollo de nuevas tecnologías, el pelaje que mantenía abrigados a nuestros antepasados dejó de ser una ventaja evolutiva.
Una teoría es que la pérdida de su abrigado pelaje habría permitido a nuestros antepasados cazar en horas en que otros depredadores más peludos debían descansar en la sombra. Otra teoría bastante más difícil de creer es que en algún momento los humanos (o nuestros abuelos homínidos) habrían pasado por unaetapa de vida acuática, en la que habrían perdido su pelo para moverse por el agua con más facilidad.