Con apenas 23 semanas de embarazo, los cirujanos del Hospital Infantil de Texas, abrieron a su madre, Margaret Boemer, sacaron parcialmente de su útero a la pequeña, aún un feto, y le extrajeron con éxito un voluminoso tumor. Luego devolvieron a LynLee al refugio materno donde completó los nueve meses reglamentarios de gestación.
En el cuarto mes, "supimos que nuestra niña tenía un teratoma sacrococcigeo", explicó el lunes la señora Boemer a la agencia británica Reuters. Se trata de un tumor frecuente en neonatos, y uno de los de mayor incidencia en la infancia.
Los médicos aconsejaron la interrupción del embarazo, pero el doctor Darrel Cass, del Hospital Infantil, propuso la posibilidad de una intervención quirúrgica parcialmente extrauterina. Una operación que, según medios locales, el galeno ya ejecutó con éxito hace siete años.
Tras el parto, los médicos examinaron a la pequeña superviviente, declarándola en perfecto estado de salud. Una semana después, fue intervenida de nuevo para serle extirpados los restos tumorales que no pudieron ser extraídos en la primera operación.
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