Se sabe que el presidente argentino Mauricio Macri suele utilizar el fútbol como modo de generar un vínculo de cercanía con los mandatarios extranjeros durante las giras o reuniones bilaterales. Lo hizo, con cierto éxito, ante el presidente uruguayo Tabaré Vázquez, el colombiano Juan Manuel Santos y el italiano Matteo Renzi, más cercanos en la geografía o futboleros confesos.
Pero hay interlocutores que, decididamente, están lejos de entender las intenciones del humor presidencial. Ocurrió en China, durante la reunión bilateral que, en el contexto del G-20, Macri mantuvo con el presidente Vladimir Putin. Al encontrarse, el Presidente pretendió "aflojar" al mandatario ruso diciéndole, en broma, que la Argentina dará el batacazo con Lionel Messi y compañía y ganará el Mundial de fútbol que Rusia organizará en 2018. Sin embargo, Putin no comprendió a cuento de qué venía el comentario.
"Lo miró serio y le preguntó, a través del traductor, si lo estaba cargando", contó por lo bajo un funcionario que escuchó la anécdota de boca del propio Macri, todavía sorprendido por la gélida reacción del mandatario de la potencia europea, que de todos modos no empañó los términos del intercambio entre ambos.
Fuente: La Nación / El Destape.