La razón por la que Estados Unidos considera a la región latinocaribeña como su patio trasero no es meramente por la evidencia geográfica y estratégica que representa para sus intereses. La existencia de un tutelaje dirigido por las corporaciones que dominan con sus lobbies el Estado norteamericano es tan de facto como la soberanía de Venezuela al respecto.
Los países que votaron a favor de la resolución en la OEA con respecto a la discusión diplomática en torno a Venezuela son aquellos cuyos gobiernos se han mantenido en la senda del tutelaje estadounidense, con las corporaciones y los bancos de protagonistas en la toma de decisiones políticas y como principales beneficiarios económicos. El resto no es de interés para ellos.
Principalmente, los que han tomado con más encono la vocería en contra de Venezuela, son gobiernos que tienen como funcionarios a diversos gestores del corporativismo gringo y las finanzas especulativas. Por supuesto, esto no es una casualidad.