Khodovarikha es una península que se adentra en el Mar de Barens, muy cerca del Ártico. Un lugar aislado situado a más de una hora en helicóptero de cualquier sitio habitado.Y en ese lugar aislado vive el meteorólogo ruso Vyacheslav Korotki.
Trece años lleva este hombre viviendo en tan remoto lugar. Aunque parezca extraño, no echa de menos el mundo civilizado. "El ruido de la civilización ha llegado a molestarme", afirmó.
Una vieja radio es el único medio que el meteorólogo tiene de comunicarse con el mundo exterior. Al término de cada estación recibe la vista de un equipo que le lleva provisiones y material de trabajo. Curiosamente, el investigador está casado y su esposa le visita tres días al año.