Por Isabel Infanta | La Izquierda Diario |
La llamada ?reforma laboral?, en Argentina o en Brasil, tiene el objetivo de aumentar las ganancias de las patronales a costa de las condiciones de trabajo. Sin embargo, funcionarios y grandes medios quieren vender la idea de que esta pérdida de conquistas es una ?modernización? de las relaciones laborales, que permitirá a las patronales ganar ?competitividad?, bajar el costo laboral y de esa forma generar trabajo.
Con este mismo discurso, el presidente golpista de Brasil, Michel Temer logró aprobar la ley, que entrará en vigencia dentro de 4 meses. Economistas y analistas políticos subrayan que este logro de la patronal brasilera la hará más ?competitiva? que la argentina, y que ahora las patronales argentinas se ven obligadas a hacer lo mismo acá para recuperar su ?competitividad?.
Para develar de qué se trata la famosa ?competitividad?, veamos qué es la reforma recientemente aprobada en Brasil y que el gobierno de Macri quiere importar.
Reforma laboral a la brasileña
Una medida fundamental de la reforma dice que las empresas con más de 200 empleados pasen a tener ?representantes de los trabajadores? para facilitar el ?entendimiento? con los patrones, buscar soluciones y encaminar reivindicaciones. Esta medida busca el debilitamiento de la organización sindical. Sobre esta base, la reforma permite que la empresa negocie acuerdos con los trabajadores por encima de la ley del trabajo en quince puntos, entre ellos la duración de la jornada laboral, las vacaciones, los descansos o el grado de insalubridad.Esta reforma parte de una falsa igualdad en la capacidad de negociación entre patrones y trabajadores y tira por la borda conquistas que generaciones de luchadores y luchadoras lograron imprimir en la legislación.La reforma permite la jornada de 12 horas diarias hasta el absurdo de 60 horas semanales. El tiempo de descanso o almuerzo durante la jornada podrá ser reducido a 30 minutos. El trabajador no tendrá más derecho a hora extra. Las vacaciones, por ejemplo, ahora podrán ser fraccionadas en tres, según la conveniencia de la empresa. El tiempo de traslado al trabajo en lugares remotos con transporte provisto por la empresa ya no será computado como parte de la jornada laboral. Se prevé un tipo de despido ?de común acuerdo?, con el que la empresa podrá terminar un contrato pagando solo medio preaviso y con cambios en el cálculo de la indemnización a favor de la empresa, sin derecho a seguro desempleo. Otro cambio muy caro a la vida obrera es el de cumplimiento -y su costeo- de las normas de salud, higiene y seguridad de los trabajadores, que deja de ser responsabilidad de la empresa, a la que a partir de ahora solo le cabe su ?instrucción?. Además, se prevé la pérdida de la relación de dependencia para los trabajadores autónomos aun cuando estén contratados con exclusividad y en forma continua. También el permiso para tercerizar cualquier actividad de la empresa, que hasta ahora estaba prohibido para las actividades centrales. La reforma incluye además la posibilidad de burlar el salario mínimo con contratos de largo plazo pero con remuneración por hora o el paso de algunos ítem salariales a la categoría de no remunerativos. Las mujeres serán particularmente castigadas por la reforma. En casos de embarazo o lactancia, las mujeres serán trasladadas en casos de puestos con insalubridad máxima, como frigoríficos y áreas hospitalarias sujetas a infección. En casos de insalubridad mediana o mínima, los casos deberán ser evaluados por un médico, que puede ser de la propia empresa. También los patrones agrarios fueron tenidos en cuenta en esta reforma. A partir de ahora, el ?empleado rural? no necesariamente tiene que ser remunerado con salario. De esta manera, se legaliza la esclavitud en el campo. Como si fuera poco, a partir de ahora los trabajadores deberán pagar los costos judiciales de las demandas que sean perdidas frente a la empresa. Esta es apenas una enumeración inicial. Según un análisis detallado hecho por jueces laboralistas y profesores de Derecho, la reforma laboral contiene más de 200 modificaciones a la ley del trabajo que atentan contra los trabajadores.