La invención del papel se atribuye tradicionalmente a los Chinos, pero son los Árabes que, tras haber aprendido las bases para su fabricación y habiéndola mejorado, difunden este nuevo producto en Occidente. Se trata de un proceso largo y laborioso que se acaba de completar en la segunda mitad del siglo XIII en Fabriano, pequeña ciudad del interior de la región de Las Marcas. El porqué se emplaza aquí, lo cual hace de Fabriano el centro más importante de producción de papel en Europa, se debe seguramente a su proximidad con Ancona, puerto que tenía frecuentes intercambios comerciales con el mundo árabe.
La creciente habilidad de los cada vez más númerosos y calificados artesanos de Fabriano permite al papel dar un salto de calidad, con tres innovaciones que harán de Fabriano la cuna del papel del mundo moderno:
La primera, la marca al agua de las hojas de papel, permite introducir signos de reconocimiento que se ven a contraluz, y que al principio se usaban para reproducir la marca de fábrica de los diferentes fabricantes de papel.
La segunda, la invención del taller de impresión (sig. XIII, para golpear los trapos), elimina el mortero de piedra y el bastón de madera accionado a mano usado por los árabes y permite obtener fibras más homogéneas.
La tercera por fin, el uso de la gelatina animal para el encolado superficial de la hoja, permite una mejor escritura y elimina el incoveniente del fácil deterioramiento del papel debido al encolado con almidón de trigo (causa principal de la prohibición de emplear el papel para las actas públicas de las cancillerías y de los notarios).
Fuente: http://bit.ly/1ZTQ08L