La sesión del Consejo Permanente de la OEA del día 26 de abril, a pedido de 16 países para convocar una reunión de consulta de cancilleres para evaluar la situación venezolana, tuvo a la canciller argentina Susana Malcorra como protagonista. Durante sus dos intervenciones en medio de la sesión, además de atacar a las instituciones del país y sus legítimas autoridades, recalcó su intención de que desde la OEA se active un proceso de tutelaje en Venezuela, en franca violación de su soberanía política.
El agresivo tono marcado por la canciller Malcorra en el Consejo Permanente no se diferencia del que Luis Almagro y el Departamento de Estado de Estados Unidos en sus comunicados contra Venezuela han promovido con insistencia. En ese marco no sólo se plantea como política hemisférica el hostigamiento diplomático a Venezuela, en los espacios multilaterales de influencia de las corporaciones estadounidenses, sino la decisión de romper cualquier canal de entendimiento con el Estado venezolano, promoviendo en la arena internacional su desconocimiento como interlocutor en beneficio de actores no estatales (ONGs, partidos políticos del antichavismo, empresas transnacionales, etc.).
La sesión del Consejo Permanente vuelve a marcar un antecedente negativo en este sentido al no contar con la aprobación de Venezuela para discutir de sus asuntos internos.
Lo que marca el pulso entre ese objetivo y sus tácticas es la extorsión de las "elecciones generales", "el canal humanitario" y la liberación de políticos incursos en actividades criminales (a Malcorra sólo le faltó el guiño al Comando Sur de EEUU), por donde también, dicho sea de paso, buscan lograr elegantemente el mismo fin: que sea el Gobierno venezolano, tras un aumento en el asedio internacional, quien agreda la Constitución y su marco institucional. Quien asuma sus costos fundamentales y deje la mesa servida para una inyección letal contra el tejido político, económico, social y estatal del país.
El país (Argentina) que asume como foco crítico de su política exterior el tema venezolano, reafirmando su estatus de aliado incondicional de EEUU, ya está recibiendo esa misma dosis letal mediante las gestiones de Mauricio Macri.