La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) confirmó la contabilización del 100% de las actas e informó que Pedro Pablo Kuczynski se impuso sobre Keiko Fujimori por el 50,12% contra el 49,87% de los votos. La ventaja del longevo empresario, quién terminará su mandato en 2021 con 82 años, por sobre la hija del dictador detenido fue de solo 41.438 votos entre más de 18 millones de ciudadanos que votaron. En esta segunda vuelta sufragaron casi 150 mil peruanos más que el 10 de abril y la participación superó el 80%.
Con la futura presidencia de PPK se abrió un debate sobre la gobernabilidad a partir de la composición del parlamento que quedó definida en la primera vuelta. El partido fujimorista Fuerza Popular contará, a partir del 28 de julio, con 72 de los 130 congresistas, mientras que Peruanos por el Kambio tendrá 19 bancas y el Frente Amplio conducido por Verónika Mendoza, que brindó su apoyo a PPK en la segunda vuelta, se aseguró 20 representantes.
Se hace evidente la necesidad de PPK de buscar apoyo en espacios ajenos con el fin de imponer una agenda legislativa propia. En este punto se centran las especulaciones ya que el apoyo de Mendoza a pocos días del ballotage fue uno de los factores importantes para que PPK descontara los 5 puntos porcentuales por los que Keiko Fujimori lo aventajaba a una semana de la votación.
Mas allá del ?apoyo crítico? que la líder del Frente Amplio le brindó a PPK, se hace difícil predecir el comportamiento de su partido en el congreso. Desde lo ideológico resulta improbable imaginar un cogobierno entre estos dos espacios políticos, principalmente si Mendoza pretende defender las necesidades de su núcleo duro de votantes.
Pero el nuevo presidente cuenta con un escenario más favorable para asegurar la gobernabilidad. A PPK le resultará más sencillo conseguir el apoyo del partido al que acaba de derrotar en la segunda vuelta. Sin lugar a dudas y más allá de las disputas discursivas, es con Fuerza Popular con quién comparte los intereses generales de clase.
En los programas de gobierno que ambos contrincantes del ballotage presentaron a los ciudadanos se podían observar numerosas coincidencias. Desde el modelo económico de crecimiento a partir de la exportación de materias primas con escasa regulación, principalmente la minería, hasta la promoción del desarrollo de las empresas privadas, pasando por el aumento de presupuesto y equipamiento policial para velar por la ?seguridad ciudadana?. Tanto Peruanos por el Kambio como Fuerza Popular comparten una agenda de gobierno más allá de quién sea el que encabece el poder ejecutivo.
En estas circunstancias, Keiko Fujimori, que perdió su segundo ballotage consecutivo tras enfrentarse en 2011 a Ollanta Humala, deberá decidir qué postura asume en el congreso. El boicot legislativo es una posibilidad como especulación para impulsar el fracaso del gobierno de PPK y obtener un futuro rédito electoral. Pero si Fuerza Popular es consecuente con los intereses de clase que representa y defiende, la postura más natural sería acompañar programáticamente al espacio político con el que se enfrentó el pasado domingo en las urnas. De ser así, desde la derecha, la gobernabilidad estará asegurada.
Fuente: Resumen Latinoamericano