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Hay más de una verdad que contar sobre Alepo

Annur TV · Viernes 23 de diciembre de 2016 19:22
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Hay más de una verdad que contar sobre Alepo
Por Robert Fisk | http://www.rebelion.org/noticia.php?id=220715&titular=hay-m%E1s-de-una-verdad-que-contar-sobre-alepo- Los políticos occidentales, los ?expertos? y los periodistas se aprestan a reinicializar sus narrativas en los próximos días, ahora que el ejército de Bashar al Assad ya ha recuperado el control del este de Alepo. Descubriremos si los 250.000 civiles ?atrapados? en la ciudad de verdad eran tantos. Oiremos mucho más sobre por qué no fueron capaces de salir cuando el gobierno sirio y la fuerza aérea rusa comenzaron su feroz bombardeo de la parte oriental de la ciudad. Y aprenderemos mucho más sobre los ?rebeldes? a los que Occidente ?EE.UU., Gran Bretaña y nuestros amigos rebanacabezas en el Golfo? han venido dando apoyo. Estos incluyen a al-Qaeda (alias Jabhat al-Nusra, alias Jabhat Fateh al-Sham), la ?gente? ?como George W. Bush la llamaba? que cometió los crímenes contra la Humanidad en Nueva York, Washington y Pennsylvania el 11 de septiembre. ¿Se acuerdan de la Guerra contra el Terror? ¿Se acuerdan de la ?maldad pura? de al-Qaeda? ¿Se acuerdan de todas las advertencias de nuestros amados servicios de inteligencia y seguridad en el Reino Unido sobre cómo podía llevar al-Qaeda el terror a Londres? ¿Se acuerdan? No cuando los "rebeldes", incluida al-Qaeda, defendían bravamente el este de Alepo; entonces, no. Porque se estaba tejiendo para nosotros una potente narrativa sobre heroísmo, democracia y sufrimiento, un cuento de buenos chicos contra malos chicos tan explosivo y falsario como las ?armas de destrucción masiva?. En los tiempos de Saddam Hussein ?cuando unos pocos sosteníamos que la invasión ilegal de Irak llevaría a la catástrofe y a un indecible sufrimiento, y que Tony Blair y George Bush nos estaban llevando por el camino de la perdición?, se nos exigía siempre mostrar nuestra repugnancia por Saddam y su régimen. Teníamos que recordar constantemente a nuestros lectores que Saddam era uno de los Tres Pilares del Eje del Mal. Pero llegó la hora de contar la otra verdad: que muchos ?rebeldes? a quienes ha venido dando su apoyo Occidente ?y a los que nuestra prepóstera Primera Ministra Theresa May bendijo indirectamente cuando se postró ante los rebanacabezas del Golfo la semana pasada? se cuentan entre los terroristas más crueles e implacables del Oriente Próximo. Y aun cuando hemos estado lloriqueando por los atrocidades del ISIS durante el asedio de Mosul (un acontecimiento demasiado similar al de Alepo, aunque nadie lo diría leyendo las narrativas habituales), hemos ignorado a propósito el comportamiento de los "rebeldes" en Alepo. Hace solo unas semanas, entrevisté a una de las primeras familias musulmanas escapadas del este de Alepo durante un alto el fuego. El padre acababa de recibir la noticia de que su hermano había sido ejecutado por los terroristas a causa de que él había cruzado la línea de frente con su mujer y su hijo. Condenó a los terroristas por cerrar las escuelas y colocar armamento cerca de los hospitales. Por esos mismos días, los soldados sirios me confiaban en privado su convicción de que los norteamericanos dejarían que el ISIS saliera de Mosul para volver a atacar al gobierno sirio. Un general norteamericano llegó incluso a expresar su temor a que los milicianos chiitas iraquíes pudieran impedir al ISIS escapar hacia Siria a través de la frontera iraquí. Bueno, pues es lo que pasó. En tres grandes columnas de camiones suicidas y miles de simpatizantes armados, el ISIS cruzó el desierto para pasar de Mosul en Iraq, y de Raqqa y Deir ez-Zour en la Siria oriental, al asedio, una vez más, de la hermosa ciudad de Palmira. Resulta sumamente instructivo observar la cobertura periodística de esos dos sucesos paralelos. Casi todos los titulares de hoy hablan de la ?caída? de Alepo en manos del ejército sirio, cuando lo natural habría sido hablar de su ?reconquista? contra los terroristas. En cambio, se dice que el ISIS ha ?reconquistado? Palmira, cuando ?dado su criminal comportamiento? lo que debería decirse es que la antigua ciudad romana había ?caído? una vez más bajo la grotesca dominación del ISIS. Las palabras cuentan. Porque estos son los hombres ?nuestros ?compis?, me figuro, si hay que atenerse a la narrativa terrorista habitual? que, tras la primera ocupación de la ciudad, cortaron la cabeza al académico de 82 años que trató de proteger los tesoros romanos, para volver a colocar luego sus gafas en la cabeza decapitada. Según admiten ellos mismos, los rusos lanzaron 64 bombardeos aéreos contra los atacantes del ISIS en las afueras de Palmira. Pero dadas las enormes columnas de polvo levantadas por los convoyes del ISIS, ¿por qué no llegó a sumarse la fuerza aérea estadounidense al bombardeo de su peor enemigo? Pues no: por alguna razón, los satélites y los drones y los servicios de inteligencia de los EE.UU. no llegaron a percatarse. Tampoco lo hicieron cuando el ISIS utilizó idénticos convoyes de camiones suicidas para asediar Palmira la primera vez que ocuparon la ciudad, en mayo de 2015. No ofrece la menor duda el revés que Palmira representa tanto para el ejército sirio como para los rusos, aunque sea más simbólico que militar. Funcionarios sirios me aseguraron a comienzos de este año que jamás se permitiría que el ISIS regresara a Palmira. Había una base militar rusa en la ciudad. La fuerza aérea rusa hacía ejercicios de sobrevuelo. Una orquesta rusa había tocado en las mismas ruinas para celebrar la liberación de Palmira. Y bien, ¿qué ocurrió? Lo más probable es que los militares sirios, simplemente, no dispusieran de hombres bastantes para defender Palmira cuando estaban cerrando el cerco sobre Alepo. Tenían que recuperar Palmira, y rápido. Pero para Bashar al-Assad el fin del asedio de Alepo significa que el ISIS, al-Nusra, al-Qaeda y todos los demás grupos terroristas y sus aliados ya no pueden afirmar que disponen de una base, o crear una capital, en la larga línea de grandes ciudades que constituye la espina dorsal de Siria: Damasco, Homs, Hama y Alepo. Volvamos a Alepo. La habitual y ahora desmayada narrativa periodística precisa de refresco. Estos últimos días ofrecen la prueba. Tras meses de condenar al gobierno sirio, las organizaciones de derechos humanos ?oliéndose la derrota de los terroristas? comenzaron hace sólo unos días a difundir críticas que incluían a los defensores del Alepo oriental. Pongamos el caso del Alto Comisionado para Derechos Humanos de la ONU. Después de que la semana pasada insistiera en sus habituales ?y perfectamente entendibles? temores por la población civil del este de Alepo y su personal médico, así como por los civiles sujetos a represalias gubernamentales y los ?centenares de hombres? que podrían haber desaparecido tras cruzar las líneas del frente, la ONU, de repente, comenzó a expresar otros temores. ?Durante las dos últimas semanas, el Frente Fatah al-Sham [es decir, ¡el ISIS!] y el batallón Abu Amara parecen haber secuestrado y asesinado a un número desconocido de civiles que habían pedido a los grupos armados que se alejaran de sus vecindarios para ahorrar vidas de civiles.? Y continúa: ?También hemos recibido informaciones, según las cuales, entre el 30 de noviembre y el 1 de diciembre, los grupos armados dispararon contra civiles que trataban de huir?. Yo sospecho que oiremos más cosas por el estilo en los días venideros. El mes próximo leeremos también un libro nuevo que pone los pelos de punta, Mercaderes de hombres, de la periodista italiana Loretta Napoleoni, sobre la financiación de la guerra en Siria. Escribe, por ejemplo, que ?reporteros secuestrados por grupos armados en el este de Siria cayeron víctimas de una síndrome de Hemingway: los corresponsales de guerra que apoyan la la guerra contra Siria confían en los terroristas y ponen sus vidas en sus manos, porque están aliados con ellos?. Pero ?la insurgencia no es más que una variante del terrorismo criminal, un fenómeno moderno con una sola lealtad: el dinero?. ¿Demasiado dura con nuestra profesión? ¿Somos realmente ?aliados? de los rebeldes? Desde luego, nuestros amos políticos lo son. Y por la misma razón que los terroristas secuestran a sus víctimas: dinero. De aquí la desgracia del Brexit para May y su corte bufonesca de ministros, que se postraron ante los que financian a los terroristas en Siria en la esperanza de ganar millones de libras esterlinas con ventas de armas pos-brexit al Golfo.