Cuatro turistas franceses se encontraban excursionando por Nueva Zelanda, un país al que muchos acuden en busca de aventura. Todo parecía ir bien, pero al llegar al último puente, éste sufre de un casi fatal desperfecto.
El puente suspendido Hopuruahine estaba diseñado para llevar de forma segura a 10 personas, sin embargo, uno de los cables principales se revienta y los 4 turistas pasan por un muy mal susto. Por suerte, todos los involucrados lograron salir ilesos del río, a pesar de ser una caída de unos 8 metros.