Khaled Kaddoura y su esposa Samira, ambos de 50 años, abandonaron junto a su hijo de 8 años los barrios de Alepo controlados por el ISIS.
Robert Fisk, corresponsal en Oriente Medio para el periódico británico The Independent, ha publicado un reportaje sobre las vivencias de esta familia en la zona controlada por el ISIS en Alepo.
Khaled Kadoura describe cómo los terroristas impidieron a miles de civiles, a punta de fusil, huir de los barrios orientales de Alepo. Según él, dispararon a seis personas, entre ellas una mujer embarazada.
También revela que arrestaron a Hamzi, su hermano menor de 27 años, y que le sentenciaron a muerte. Sin embargo, no sabe si la sentencia fue ejecutada o no.
En el reportaje la familia relata que, tras su huida, arrestaron a unos amigos y que destruyeron su hogar para que lo encontraran en ruinas cuando volvieran.
?Estábamos viviendo una verdadera tragedia?, se sincera Khaled. ?Nos quedamos cortos de todo, especialmente de alimentos y combustible?, añade. Explica que desde que empezó la guerra ha sido muy difícil encontrar ayuda médica o medicamentos.
Entonces, Khaled Kadoura habla de los bombardeos de la aviación siria y rusa. ?Sí, los aviones bombardearon hospitales, pero todos esos hospitales son bases de los terroristas?.
Los terroristas incluso privaron a los niños de Alepo de acceso a la educación ya que varios grupos armados como Ahrar al-Sham tomaron también las escuelas para usarlas como bases. Almuatazbilah, que tenía 3 años cuando empezó la guerra, admite al periodista Robert Fisk que no sabe leer ni escribir.
Durante la guerra, Khaled ha continuado asistiendo a la mezquita y cuenta que ?todos los discursos eran sobre el gobierno El Imán -un muftí de Ahrar al-Sham- decía que nos obligarían a afeitarnos la barba o nos contaba la manera en la que nos matarían?.
La familia hace hincapié en las diferentes nacionalidades de los terroristas que han visto durante estos años en Alepo. ?Vimos que muchos de ellos eran de Arabia Saudita, del Golfo, incluso de Azerbaiyán. Vimos también a afganos, chechenos y chinos. Había europeos también, sus ojos eran azules?, cuenta Khaled.
"El gobierno me ha ofrecido un apartamento, pero les he dicho que prefiero vivir con mi hermana y así pueden dar alojamiento a otras familias?, relata Khaled. ?Ahora vivimos en una zona mixta en oeste de Alepo donde hay muchos cristianos viviendo. Nos dan pan y comida. Son muy amables?, concluye.
Robert Fisk, el autor de este reportaje, opina sobre la entrevista: ?Esta es su historia y así la cuentan. Como a los periodistas nos gusta decir, no ha habido una "confirmación independiente" de lo que relatan - porque los periodistas occidentales no se atreven a entrar al este de Alepo por temor a ser decapitados?.
Fuente: Al Masdar News