Tiene 23 años y ya lo han detenido la policía, la guardia y hasta los servicios de inteligencia. Trepado sin autorización sobre las cimas de concreto, este caraqueño se considera una suerte de Phillippe Petit de Petare.
"Muchacho, ¿tú eres loco?". La expresión la conoce bien y la ha escuchado desde hace cuatro años, cuando empezó a practicar skywalking. Su nombre es Carlos Rengifo y tiene 23 años.
A la cita llega puntual. En un café del bulevar de Sabana Grande, en Caracas, alguien se detiene a preguntarle si él es quien es. Lo reconocen, lo admiran, lo critican. "Debe ser por los videos de Youtube, aunque la verdad es que yo me la pasaba por aquí practicando. Es uno de mis sitios favoritos", cuenta a RT.
Carlos es conocido como el primer venezolano que practica una disciplina que consiste en fotografiarse en las cornisas de los edificios -haciendo acrobacias o no- sin ningún tipo de protección. La peligrosa tendencia que arrancó en Rusia lo cautivó y desde entonces le obsesiona emular las aventuras de Oleg Sherstyachenko, pero con la medalaganaria arquitectura de la capital como telón de fondo.
Practica varias horas por la noche en su casa, en Caucagüita, una zona aledaña a la carretera Petare-Guarenas. Estudió fotografía y computación pero no pudo terminar ninguna carrera por falta de dinero, así que por ahora trabaja como limpiavidrios de edificios en Caracas: "Pero es ocasional, me gusta". Claro, no sufre de vértigo.