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El fuerte impacto de la ocupación a la agricultura palestina

Annur TV · Jueves 7 de julio de 2016 18:57
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El fuerte impacto de la ocupación a la agricultura palestina

Una granja de hongos en Jericó, una colección de semillas tradicionales, un proyecto para introducir coles rizadas al mercado palestino y una cooperativa agrícola local –, estos pequeños proyectos agrícolas son la última arma en la lucha contra la ocupación israelí. Su objetivo es hacer frente a las políticas que hacen a los palestinos dependientes del mercado israelí y ofrecer alternativas para quienes están forzados a comprar productos israelíes.

Tras su regreso a Palestina, por primera vez en cinco años, Vivien Sansour se dio cuenta de los cambios en su tierra natal ?Todas las cosas que me había echado de menos, como los deliciosos tomates, el queso y muchos productos tradicionales que las señoras vendían frente a nuestra casa habían desaparecido?, explica Vivien, ?volví y resulta que compraba brócoli israelí en el supermercado y no había otra alternativa?. En junio, se lanzó oficialmente la primera colección de semillas tradicionales de Palestina como herramienta de preservación del conocimiento y el trabajo de numerosas generaciones de agricultores que han cultivado variedades de verduras orgánicas, frutas y hierbas adaptadas al clima y al suelo de la región. Debido a las políticas de ocupación israelíes y a las técnicas agrícolas neoliberales, muchas variedades de productos agrícolas tradicionales palestinos están en peligro de extinción. Estas semillas tienen el poder de evitar que esto suceda. Cualquier persona puede tomar prestado un paquete de semillas de la colección y hacer crecer las variedades locales de productos, devolviendo semillas de la próxima cosecha. ?Las semillas tradicionales nos dan poder para resistir su dominio y ser dueños de nuestro cultivo y no ser esclavos de nuestro amo?, dice Vivien. En virtud de los Acuerdos de Oslo, cerca del 63 por ciento de las tierras agrícolas de Cisjordania fueron designadas como ?Área C?, lo que las situaba bajo el control de los militares israelíes. Como resultado, los agricultores palestinos, legítimos propietarios de las tierras, se vieron obligados a dejar el cultivo, esta situación se mantiene hasta hoy día. Mientras tanto, los asentamientos israelíes en Cisjordania se han multiplicado, y las granjas de los asentamientos producen una gran cantidad de cultivos a bajo coste utilizando pesticidas y otros métodos con lo que el cultivo tradicional no puede competir, sobretodo, si a esto añadimos la gestión colonial de los recursos hídricos que beneficia al colono. De acuerdo con las autoridades de ocupación israelíes, el valor de los bienes producidos en los asentamientos y exportados a Europa asciende a aproximadamente 300 millones de dólares al año. Israel está inundando el mercado palestino con sus productos de bajo coste, mientras que al mismo tiempo controla las exportaciones e importaciones palestinas. Las restricciones a la importación de fertilizantes ha reducido la producción agrícola entre 20 y 33 por ciento. Esta presión está obligando a los agricultores palestinos a abandonar sus tierras, teniendo muchos que trabajar en las granjas de los asentamiento que los desplazaron por tan poco como la mitad del salario mínimo israelí, en condiciones de trabajo inseguras y sin derecho a vacaciones o licencia por enfermedad. ?Oslo ha sido un desastre para el sector agrícola en Palestina?, dice Sansour. Aparte de las restricciones impuestas a los agricultores como consecuencia del acuerdo, también ha traído inversiones extranjeras, explica. ?La ayuda fue diseñada de una manera neoliberal, propiciando la producción de ciertos artículos, este tipo de financiación empujó a los agricultores a pasar de la agricultura sostenible al monocultivo (la producción de un tipo de cultivo) diseñado para la exportación o la venta a los consumidores en el mercado israelí, con métodos dependientes de productos químicos. Pasamos de producir alimentos a producir veneno?, añade. Sansour destaca el impacto de lo expuesto en el Protocolo de París, un anexo de los Acuerdos de Oslo, que liga la economía palestina a la israelí. Esto conlleva a situaciones de desigualdad, ya que las industrias israelíes, como la de tabaco, alquilan tierra palestina por un precio con el que los pequeños agricultores no pueden competir. El impacto de la ocupación israelí en la industria agrícola palestina ha sido muy brusco y negativo. Por esos son necesarios todos los esfuerzos de este sector, en clave alternativa, por ofrecer al pueblo palestino sus propios productos. Sansour compara la compra de productos israelíes con el hábito de fumar, ?pagar por la propia intoxicación?. Fuente: Palestina Libre