El virus del VIH es el responsable de causar la mortal enfermedad del sida. Hasta ahora no existía un método completamente seguro de evitar que una madre embarazada portadora del virus se lo pase al feto, pero los médicos lo han logrado en Cuba y la isla caribeña nuevamente le dio una gran lección sobre medicina al resto del mundo.
¿Cómo hizo Cuba para lograr esta hazaña con un virus tan resistente y agresivo? Pues poniendo en marcha todo una serie de acciones de prevención, cuidado y tratamiento de las madres portadoras del virus. La estrategia consistió en atender a los tres momentos en que la madre puede transmitir el virus a su hijo: durante el embarazo por la placenta, durante el parto por las mucosas vaginales y durante la lactancia.
Para reducir las posibilidades de transmisión a través de la placenta, los médicos administraron un tratamiento con medicamentos antirretrovirales a todas las madres. Estas drogas no solo protegen a la madre, sino también al feto ya que reducen a 1% las probabilidades de transmisión del VIH a través de la placenta.
Para evitar la transmisión en el momento del parto, los médicos estimaron conveniente que los bebes de madres portadoras del virus VIH nazcan por cesárea y no por parto natural. Por último, para evitar la transmisión a través de la leche materna, el sistema de salud cubano provee a las madres con suplementos alimenticios para sustituir el amamantamiento.
Estas líneas de acción combinadas dieron un excelente resultado: durante el año 2013 solo dos niños nacieron con el Virus de Inmunodeficiencia Humana.