La leyenda de un misterioso monstruo que chupa la sangre al ganado se extendió en México, el sudoeste de Estados Unidos e incluso China desde mediados de los años 90, cuando se denunció por primera vez la existencia de chupacabras en Puerto Rico.
Ahora los científicos afirman poder explicar estas historias con la ayuda de la teoría de la evolución.
Supuestamente, los chupacabras han sido vistos recientemente, lo que les convierte en monstruos mucho más accesibles para el estudio que, por ejemplo, el monstruo del Lago Ness o Bigfoot.
En la mayoría de los casos, las criaturas han resultado ser coyotes con escabiosis, también llamada sarna, una dolorosa y en ocasiones mortal enfermedad que hace que al animal se le caiga el pelo y se le formen costras en la piel, entre otros síntomas.
Para algunos científicos esta explicación es suficiente. «No creo que haya que buscar más teorías», afirma Barry OConnor, entomólogo de la Universidad de Michigan, que ha estudiado el parásito que causa la sarna (Sarcoptes scabiei).
De la misma manera, el especialista en enfermedades Kevin Keel ha observado imágenes de cadáveres de supuestos chupacabras y afirma que se trata de coyotes, pero comprende que otros no fueran capaces de reconocer a este animal.
«Sigue pareciendo un coyote, pero en una versión bastante distinta», comenta Keel, que forma parte del Southeastern Cooperative Wildlife Disease Study de la Universidad de Georgia.
«Si lo viera en el bosque no habría pensado que se trata de un chupacabras, pero yo he estudiado coyotes y zorros con sarna durante mucho tiempo. Una persona no profesional, en cambio, podría confundirlos».