En un ambiente festivo, las gradas del Maracaná comenzaron a recibir aficionados desde dos horas antes del inicio del encuentro, hasta sumar casi 60 mil asientos ocupados de los 78 mil 800 disponibles.
Una pancarta de honra a la plantilla fallecida, el escudo del club en todas las camisetas y la suelta de globos verdes y blancos en honor a la equipación del equipo de Chapecó precedieron el pitido inicial.
El partido, sin ninguna tensión, fue un espectáculo en el que Zico y Neymar -uno y dos goles anotados, respectivamente-, ambos en el mismo equipo, se lucieron para delirio de un público volcado especialmente con ambas estrellas, del pasado y el presente.
Filigranas y goles aparte, la afición congregada en el mítico estadio cantaba y aplaudía constantemente en recuerdo al Chapecoense con el ya reconocido ?Força Chape?.
En los últimos compases del partido, Zico fue sustituido por su nieto, de ocho años, que puso el 8-4 definitivo en el marcador a favor del conjunto de su abuelo, en el que también estaban Capdevila, los jugadores del Barça, ?El Loco? Abreu y Savio.
Rafinha, que vuelve a los entrenamientos con el Barcelona, calificó de ?increíble? y ?un orgullo? haber participado en el homenaje en un estadio tan ?especial? y aseguró ?siempre tener en la cabeza y en el corazón? a los jugadores del Chapecoense.
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