Una mala carga genética y un ambiente violento pueden llevar a que una persona dispare contra más de cuarenta personas.
Hasta el domingo pasado Omar Mateen, de 29 años, era desconocido. Pero hoy, después de ser identificado como el autor del tiroteo con el mayor número de muertos en EE.UU., tanto su nombre como su cara han aparecido en la mayoría de los medios de comunicación. Pero más allá de él, y de las 49 personas que murieron en Florida, la pregunta que parece repetirse es por qué Mateen cometió este acto. Para muchos su agresión está relacionada con un trastorno mental. Es decir, el cerebro de Mateen estaría condicionado para no sentir empatía hacia los demás para ser capaz de matar a tantas personas con tanta facilidad. ?Las personas sicóticas no ven la realidad en el momento del crimen, no saben lo que hicieron, mientras los sociópatas no sienten emociones ni empatía por el otro. Pueden pegarte, maltratarte, matarte sin sentir absolutamente nada o identificarse con lo que está pasando a la víctima. Los sociópatas planifican minuciosamente sus asesinatos?, afirma un forense. Para la doctora Michelle Ward, Ph.D. en neurociencia clínica de la Universidad del Sur de California y conductora de las series Mind of a Murderer (Mente de un asesino) y ?Stalked: Someone?s Watching? (?Acechado: Alguien está mirando?), hay tres razones por las que una persona podría convertirse en asesina. La primera y, según ella, más común son las lesiones en la cabeza, seguidas por una predisposición genética y el ambiente en que se desenvuelve. Aunque suena extraño, por lesiones en el cerebro las personas pueden llegar a perder capacidades de autocontrol que detienen el impulso violento y ancestral que todos cargamos. ?El humano tiene una urgencia de ser agresivo, pero gracias a la corteza prefrontal, que queda justo debajo de nuestra frente, desarrollamos la capacidad de calmarnos. Las personas que tienen lesiones en esta parte del cerebro, que es además el área de la cabeza donde la mayoría de los golpes suceden, pueden llegar a perder esa habilidad de autorregularse?, explica. No obstante, la genética y el ambiente en el que crece una persona también cumplen un rol a la hora de moldear un asesino. De hecho, Ward cree que efectivamente una gran parte de los homicidas ?nacen?, pero sólo llegan a cometer actos de violencia si están sometidos a ambientes que lo propicien. Fuente: http://htv.mx/N5k