?Si las violan, ellas se lo buscan?? ?Se visten para provocarnos?? ?Son más débiles?? ?Nosotros tenemos más derechos?? ?Les gustan que les gritemos cosas en la calle??
Qué difícil es ser mujer. En el mundo. Y particularmente aquí, en América Latina.
A tí mujer, te cuento que el acoso callejero tendrás que empezar a tomarlo como un ?simple piropo? elegante proveniente de algún ?caballero amable?. Ah, ni se te ocurra ofenderte cuando ciertos individuos te digan vulgarmente lo que te harían. Y te suplico que no vayas a sensibilizarte, cuando un señor de corbata quiera apoyarte en el subte, o en el medio de transporte público que viajes. Y si te afecta, te cuento que deberás viajar en un vagón diferente, aislarte, como si viviéramos en un estado de apartheid de género. Tal como lo propuso recientemente la legisladora argentina Graciela Ocaña. De educar y concientizar, ni hablemos. Si de prohibir, prohibir, prohibir?Y paradójicamente, de aislar a las víctimas. En lugar de realizar un proyecto para erradicar esta problemática, se pretende tapar el sol con las manos. Imposible. Lamentable.
A tí mujer, que sueñas con estar en la televisión, mostrando tu talento para el baile, canto, o lo que fuere, te cuento que esas chances son ínfimas si no posees un exuberante cuerpo y una cara bonita. El negocio parece estar en ?calentar? a la platea masculina.
A tí mujer, te aconsejo que no cometas el grotesco error de realizar una maniobra equivocada en tu vehículo en la vía publica, ni opines de fútbol, política o tantos otros temas en el que únicamente los hombres pueden opinar, ya que serás mandada a ?lavar los platos?.
Seguramente alguna de ustedes que están leyendo, sufrió o sufre violencia por parte de sus parejas o esposos, y ante esos casos retumba nuevamente el ?algo habrán hecho?. Y probablemente has vuelto con ese hombre te traicionó y hasta te maltrató, algo que también cuesta comprender.
¿Cómo se sentirá ese miedo a caminar solas por las calles, buscando el lugar más iluminado, cuidándose de no ser raptadas, violadas, asesinadas? Únicamente las mujeres lo saben.
Mientras escribimos esto, mientras lo lees, la ola de femicidios se incrementa, los gobernantes que hipócritamente se solidarizan con diferentes consignas en las redes sociales porque da buena prensa, en los hechos, miran hacia otro lado. Y la epidemia de psicópatas que creen que las mujeres son de su propiedad, aumenta, y esperan agazapados para actuar.
Cabe destacar que sin dudas, son más los hombres que respetan a las mujeres, pero como a menudo sucede, el nefasto accionar de un puñado repercute más que el correcto comportamiento de la mayoría.
Algunos ven la presencia de la mujer en el mundo como simples objetos descartables, pero otros, seguramente la gran mayoría, las ven como el mejor ser, con las mejores capacidades, por esto son las únicas con la única capacidad de llevar en su cuerpo y luego dar a luz otra vida.
Y por la vida, es justamente que es preciso pregonar el respeto y el cuidado hacia todas.