5 de mayo de 1902: Se denuncia el genocidio Filipino
Este conflicto es conocido también como la insurrección filipina. Este nombre fue históricamente el más usado comúnmente en EE.UU., pero los filipinos y un número considerable de historiadores estadounidenses se refiere a estas hostilidades como la guerra filipino-estadounidense, y en 1999 la Biblioteca del Congreso estadounidense reclasificó sus referencias para usar este término.
El gobierno estadounidense había asegurado a los rebeldes filipinos que su único interés residía en derrotar a España, y de paso, ayudar a los filipinos a conseguir la independencia. El presidente estadounidense McKinley había declarado públicamente que la anexión de las Filipinas, "habría sido, de acuerdo a nuestro código moral, una agresión criminal".
Pero tras la derrota de España a causa de la Guerra Hispano-Estadounidense, los Estados Unidos se volvieron contra los filipinos, quienes les habían proporcionado importante ayuda militar e información logística, y se apoderaron de las Filipinas convirtiéndola en una colonia estadounidense. McKinley explicaría que "los filipinos eran incapaces de auto gobernarse", y que Dios le había indicado que no podían hacer otra cosa más que "educarlos y cristianizarlos", a pesar de que las Filipinas ya habían sido cristianizadas por los españoles a lo largo de varios siglos.
Durante la contienda murieron 20.000 militares filipinos y 4.234 estadounidenses. El número de civiles filipinos que perecieron como consecuencia directa de los enfrentamientos sobrepasó el millón de personas, mas del 10% de la población,4 5 (para una población que en 1899 rondaría los nueve millones). Por eso este evento también se le llama de Genocidio filipino.