Se trata de una fruta pequeña, conocida por su color marrón como con pelos en el exterior y un verde brillante en su interior. Es originaria de un valle en China y luego fue llevada a Nueva Zelanda, donde se produce en cantidad elevada en la actualidad.
Ayuda a la digestión
Como se dijo antes, el kiwi es muy digestivo y permite disgregar las proteínas de los alimentos, así como también evitar la indigestión, la gastritis y los gases. La presencia de estas proteínas permiten combinar esta fruta con leche o gelatina.
Mejora la circulación de la sangre
Al contener vitamina E y ácidos grasos Omega 3 y 6, el kiwi fluidifica la sangre, mejorando el estado general de las arterias. Esto evita la formación de trombos o coágulos en los vasos sanguíneos. Esta fruta sirve para proteger contra trombosis, angina de pecho, derrames cerebrales e infartos. Y como si esto fuera poco, el kiwi y su fibra, permiten reducir los niveles de colesterol en sangre.
Mejora los huesos
Esto incluye cualquier elemento óseo del cuerpo, es decir, también los dientes. Esta propiedad es debido a los minerales presentes en el kiwi, los cuáles son cobre, magnesio y potasio. Una pieza de la fruta cubre el 10% de las necesidades básicas de los tres.
Permiten mejorar el desarrollo de los huesos y también el funcionamiento de los nervios, músculos y órganos.
Favorece el sistema inmunitario
Esto significa evitar los resfriados y subir las defensas, debido a la gran cantidad de ácido fólico presente en el kiwi, sumado a la vitamina C.
Permiten ambos nutrientes producir más glóbulos rojos y blancos, así como también anticuerpos, que funcionan como barrera de las enfermedades producidas por virus.
Combate la anemia
También debido a la vitamina C, que aumenta la absorción del hierro de lo que consumimos.
Se aconseja comer kiwis en los pacientes con anemia ferropénica para acelerar la recuperación.
Fuente: mejorconsalud.com