En la primera acción militar que ordena el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, bombarderos de ese país y Gran Bretaña lanzaron un ataque contra Irak.
Tanto el Pentágono y el propio Bush durante su visita oficial a México, expresaron que se trató de una acción "de rutina en defensa de la zona de exclusión aérea".
La televisión iraquí informó que población civil se vio afectada, a pesar de que Washington sostuvo que los ataques fueron dirigidos a objetivos militares en el sur de Bagdad.
El bombardeo se produce en el día del décimo aniversario de la operación Tormenta del Desierto, comandada por algunas figuras que integran el actual gabinete de Bush.
El Consejo de la Revolución que preside Saddam Hussein emitió un mensaje expresando que continuará su lucha y responsabilizó el ataque a lo que llamó un "complot sionista".