Ya es Navidad en Belén. Tras dos años de restricciones, el patriarca latino de Jerusalén t máxima autoridad católica de Tierra Santa, Pier Battista Pizzaballa pudo celebrar, sin mascarillas ni templos vacíos de peregrinos, la Misa del Gallo en la gruta de Belén, donde la tradición sitúa el nacimiento del niño Jesús.
El patriarca de Jerusalén recordó que “la Navidad no es sólo un tiempo, quizá un poco infantil, de alegría, de fiesta y luces, o de niños felices y regalos compartidos con los necesitados” sino, “la mirada y el juicio de Dios sobre el mundo. Y es un juicio de salvación y misericordia, de compasión y no de condena”.
“Con nuestros ojos vemos que la violencia parece haberse convertido en nuestro lenguaje principal, nuestra forma de comunicarnos”, denunció. “Hay una violencia creciente sobre todo en el lenguaje de la política”, incidió Pizzaballa, quien volvió a mostrar “preocupación por el rumbo que está tomando la política en Israel, donde hay el riesgo de romper el ya frágil equilibrio entre las distintas comunidades religiosas y étnicas que componen nuestra sociedad”.
“Desafortunadamente, la cuestión palestina, por desgracia, ya no parece ser el centro de atención del mundo”, admitió el patriarca de Jerusalén, quien resaltó el silencio ante la situación de “millones de palestinos, cada vez más solos y que desde hace demasiadas generaciones han estado esperando una respuesta a su legítimo deseo de dignidad y libertad”.
“No es imposible. El testimonio de tantos hombres y mujeres aquí, en nuestra Tierra Santa y en muchas otras partes del mundo, nos dice que ese estilo, esa forma de celebrar la Navidad, sigue siendo posible hoy, a pesar de todo”, concluyó Pizzaballa.
Fuente: www.religiondigital.org