Musulmanes que celebraban el Ramadán se convierten en héroes del gigantesco incendio de la torre de Londres al ayudar a salvar la vida a numerosas personas.

El devastador incendio sucedido en la Torre Grenfell de Londres el pasado miércoles dejó 17 personas muertas y casi 80 heridas, de las que 20 permanecen en estado crítico, según el balance oficial, aunque las autoridades temen que en las próximas horas la cifra de fallecidos aumente cuando inspeccionen las plantas superiores.

A pesar de estas cifras, los medios locales afirman con claridad que si los musulmanes del edificio no hubieran estado celebrando el Ramadán todo podría haber sido peor.

La comunidad islámica, que con frecuencia es víctima de islamofobia, se encuentra estas semanas en pleno Ramadán (el noveno mes del calendario islámico de la hégira lunar), un periodo de fortalecimiento espiritual en el que los creyentes se dedican a ayunar, rezar, recitar el Corán, recordar a Dios y practicar la caridad.

Los musulmanes fueron de los primeros en detectar el fuego, ya que se encontraban en pleno suhur (una comida entre el final de la noche y el comienzo del alba, antes de empezar una jornada de ayuno) cuando el fuego empezó a devorar el edificio sobre la 1 de la madrugada, una hora en la que la mayoría de residentes estaba durmiendo.

“Hicieron un gran papel al sacar a mucha gente del edificio. La mayoría de las personas que pude ver ayudando eran musulmanas. Encima también se pusieron a proporcionar comida y ropa a los afectados”, declaró el jueves Andre Barroso, un residente en el lugar citado por el diario The Independent.

Muchos de los supervivientes han señalado que las alarmas antincendios no funcionaron debidamente, y es por eso por lo que los medios destacan tanto el papel de los musulmanes, que fueron los primeros en ir puerta por puerta para despertar a sus vecinos.

Khalid Ahmed Suleman, un joven de 20 años que vive en la octava planta de la Torre Grenfell, ha contado al diario Huffington Post que estaba despierto cuando ocurrió todo. Notó el humo y vio las llamas en el septimo piso mientras hacía tiempo para el suhur. En seguida despertó a su tía y empezó a llamar a las puertas del edificio.

Uno de los centros culturales islámicos de la zona, la mezquita Al-Mannar, también fue de gran ayuda durante la tragedia al abrir sus puertas para acoger a los afectados. “Cualquier persona de cualquier fe o sin fe es más que bienvenida si necesita un lugar donde dormir o tener agua y alimentos”, indicaron en su cuenta oficial de Facebook.

Fuente: HispanTV