Parece la primera linea de uno de esos chistes tipo “un-ruso-un-americano-y-un-chino-entran-en-un-bar”, pero se trata precisamente de todo lo contrario, de uno de esos momentos en los que parece que los estereotipos, y toda la realidad cultural que se esconde tras ellos, ceden paso a la tolerancia y la convivencia pacífica.

La foto tomada por Jackie Summers, escritor y empresario, creador de Sorel Artisanal Liqueur @TheLiquortarian, una marca de licor de hibisco artesanal, y editor ejecutivo de @GoodMenProject, y compartida en su cuenta de Facebook, en la que en pocas horas la han compartido más de 42,000 usuarios y ha alcanzado más de 54,000 likes, es una de esas estampas con las que cualquier neoyorquino está bastante familiarizado. ¿Por algo la llaman la Babel de acero, la ciudad de las más de ochocientas lenguas, no?

Nueva York es una ciudad donde el multiculturalismo está siempre a flor de piel. No hay que descender a ningún barrio profundo para disfrutar de estos contrastes de culturas, lenguas, sabores, olores… Ese es el ambiente que se respira en la imagen tomada por el joven de Brooklyn con su celular.

El domingo de Pascua (Easter) en la tarde, cuando Summers, quien se identifica como taoísta, viajaba en la ruta F del metro de Nueva York, le cedió el asiento a una pareja joven de judíos hasídicos quienes a su vez se hicieron a un lado para que una joven musulmana pudiera alimentar a su bebé.

Con ese simple gesto de cada uno de los involucrados, desaparecían siglos de enfrentamientos y diferencias (o al menos entraban en tregua), como por arte de magia.

Mientras en el hilo de la conversación se suman comentarios positivos y de identificación con esta realidad diaria de la Gran Manzana, algunos no son tan optimista y apuntan a la complejidad que persiste por debajo de la imagen. “Es cierto que hay diversidad en Nueva York”, escribe Claudia A Canonica. “Pero, simplemente porque están sentados en un metro juntos no significa que todos estén aceptando tal diversidad. El subtítulo de la imagen es demasiado idealista. En realidad, nadie sabe qué sienten estas personas sobre las otras”.

El debate en las redes sigue abierto, pero la simbólica imagen capturada por Summers es una síntesis del espíritu pascual y un simple recordatorio de que las diferencias religiosas, culturales, raciales o políticas no tienen que ser amenazantes, y pueden convivir en un ambiente de tolerancia, respeto y diversidad.

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Fuente: http://bit.ly/2os63Of