Después de la liberación de Alepo se están conociendo muchos detalles horripilantes de las condiciones de vida bajo el dominio de los terroristas, en su gran mayoría apoyados por potencias occidentales y regionales. Residentes de las zonas anteriormente que habían sido tomadas por éstos, han revelado a la prensa cómo funcionaba una gran red de tráfico de órganos controlada por los radicales.

Algunos habitantes de Alepo confirmaron la existencia de un gran volumen de tráfico ilegal de órganos humanos a través de la frontera con Turquía. Durante los años de conflicto, los civiles aprendieron a temer a los vehículos de emergencia locales, dado que en ocasiones recorrían las calles en búsqueda de ‘donantes potenciales’. Abu Mohammed, de 60 años de edad, es uno de los ‘pacientes’ que sobrevivió a un secuestro de estas falsas ambulancias. El hombre habló con Sputnik acerca de esta espeluznante experiencia.

“Luego de un disparo de lanzagranadas llegaron ambulancias inmediatamente al lugar del ataque. Como resultado, me robaron un riñón y parte del bazo. La cosa funcionaba así: después de que se produjera cualquier explosión en la ciudad llegaban los terroristas a recoger a los heridos y los muertos. Algunos de los heridos, después de algún tiempo, podían volver a casa”, reveló el hombre.

Alia, una mujer que vivía cerca de una zona controlada por la organización terrorista Frente al Nusra (la rama siria de Al.Qaeda y que actualmente es denominada como Frente Fatah al Sham) contó al sitio Sputnik News que a ella le ofrecieron un tratamiento en un hospital de Turquía, ya que en el este de Alepo no se disponía de todo lo necesario para tratarla.

“En la frontera turca existe un gran mercado donde se puede comprar casi de todo, incluso mujeres y niños. Un cadáver cuesta 25.000 libras sirias —cerca de 115 dólares—, mientras que un herido tiene un valor de 150.000 libras sirias —cerca de 700 dólares—. A diario, llegan a los hospitales muchos heridos por la guerra, los cuales son considerados ‘donantes potenciales'”, afirmó. Según algunas estadísticas, hay cerca de 18.000 casos registrados de robo de órganos humanos en el norte de Siria. Sin embargo, la mayoría de estos crímenes permanece en secreto, pues la población teme represalias por hablar públicamente de este tema.

Un grupo de expertos forenses de Alepo reveló que era bastante fácil obtener órganos humanos en la ciudad. La frontera sirio-turca, que se ubica relativamente cerca de Alepo, podía cruzarse fácilmente, ya que estaba bajo control de los terroristas. Muchos extranjeros que supuestamente ofrecían ayuda humanitaria llegaban a la ciudad a través de esa frontera y eran precisamente ellos —miembros de diversas organizaciones criminales— los que con, la ayuda de médicos locales, robaban órganos y los enviaban al extranjero a través de la frontera.

El médico sirio Bagjat Akrush contó a Sputnik que muchos profesionales sanitarios del país estaban involucrados en este turbio negocio, alimentado por la guerra. El tráfico ilegal de órganos se llevaba a cabo principalmente en los ‘puntos calientes’ del norte y el este de Siria, así como en los campos de refugiados. Los Gobiernos de muchos países están involucrados directa o indirectamente con estos crímenes, pero nadie hizo nada para detenerlos, subrayó Akrush.

Fuente: Sputnik Mundo