Por Julia de Titto | Notas | 

“Yo le hablaré acerca de Corea del Norte y él me hablará de los limones”, sintetizó Donald Trump el espíritu con el que ingresaba a la reunión privada con Macri. El argentino fue en busca de legitimidad internacional y alguna inversión que le permita mostrar signos de reactivación económica. El estadounidense, de un aliado regional.

Ni un recuadro en tapa de los principales diarios estadounidenses ocupó la visita de Macri a Washington. A pesar de sus intentos de posicionarse como el principal aliado en la región de Trump -tras los roces con México por el muro en la frontera y la decisión de renegociar el NAFTA, y la crisis de legitimidad del gobierno de Michel Temer en Brasil-, el presidente argentino retorna al país con poco más que una foto y apretones de manos.

En concreto, se lleva la promesa estadounidense de levantar la restricciones a la importación de limones de nuestro país. Y, según afirmó Macri, los estadounidenses dijeron que apoyarán el ingreso argentino a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

En la declaración conjunta emitida luego del encuentro, los mandatarios resaltaron su compromiso “continuo con la expansión del comercio y las inversiones” y en “fortalecer la relación entre los dos países para combatir el tráfico de drogas, el lavado de dinero, el financiamiento del terrorismo, la corrupción y otras actividades financieras ilícitas”.

Por otro lado, acordaron el lanzamiento de un nuevo Grupo de Trabajo bilateral sobre cuestiones cibernéticas. Según un comunicado emitido por la Casa Blanca, ambos países incrementarán su cooperación en cuestiones como ciberseguridad, defensa cibernética, seguridad internacional en el ciberespacio y aplicación de la ley en cuestiones cibercriminales.

Aunque esto podría parecer una cuestión menor, habrá que seguirlo de cerca para analizar el impacto de estos acuerdos en materia legislativa respecto a la regulación de actividad online en la Argentina y en la potestad de las fuerzas de seguridad (nacionales, pero también las estadounidenses) en el acceso a la información privada de la ciudadanía. Estados Unidos es especialista en la materia.

Los presidentes también dedicaron unas palabras a Venezuela, enemigo número uno de la región para ambos. Señalaron su “fuerte preocupación por la deteriorada situación en Venezuela” y acordaron “trabajar estrechamente para preservar las instituciones democráticas en ese país”.

En último lugar, Macri retorna a la Argentina con una nueva tanda de archivos desclasificados del Departamento de Estado relativos a la dictadura militar, que comenzó durante el gobierno de Barack Obama, en 2016. Los documentos también incluyen información sobre América Latina y el Plan Cóndor.

“Trump expresó su beneplácito por el creciente papel de liderazgo de la Argentina en el escenario mundial y por las reformas políticas y económicas recientemente implementadas, que han mejorado el clima de inversiones, comercio y desarrollo económico a largo plazo”, expresa la declaración conjunta que medios como Infobae resumieron como: “Contundente apoyo de Trump a Macri”.

Ni muy muy, ni tan tan. Macri cumplió el sueño del pibe: pisó el Salón Oval y tuvo la oportunidad de vender a las grandes corporaciones la posibilidad de invertir en la Argentina. Trump, mientras tanto, anunció la renegociación del NAFTA y sigue atento a problemas mayores que los limones argentinos, como Medio Oriente y la escalada militar en la que se miden con Corea del Norte.