En 18 estados y el Distrito Federal de Brasilia se reportaron paros, manifestaciones y actos en respuesta al llamado a la movilización lanzado por los frentes Brasil Popular y Pueblo Sin Miedo, y apoyado por las principales centrales sindicales del país.

Integrantes de los Movimientos de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), Vía Campesina Brasil, de los Afectados por Represas (MAB), de Mujeres Campesinas, de Lucha por la Tierra ( MLT), y de los Trabajadores Sin Techo (MTST), entre otros, ocuparon la sede del Ministerio de Hacienda.

Por su parte, la Confederación Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE) instaló junto a la Catedral Metropolitana una carpa en apoyo a los trabajadores de ese sector que en un número superior al millón comenzaron un paro de 10 días contra la reforma de las jubilaciones propuesta por Temer.

Según medios de prensa, las concentraciones más numerosas se registraron en las ciudades de Belo Horizonte, con unos 100 mil participantes, y de Curitiba (60 mil), mientras en Belem y en Salvador de Bahía se movilizaron 15 y nueve mil manifestantes, respectivamente.

Sao Paulo amaneció la víspera sin el servicio de su principal transporte público, el metro, en el que se mueven diariamente más de tres millones de personas.

Además de los metroviarios, casi toda la flota de ómnibus urbano también estuvo detenida, para exigir que el Congreso Nacional desestime la Propuesta de Enmienda Constitucional (PEC 287) enviada por Temer y que obligaría a los trabajadores a jubilarse a los 65 años de edad y con 25 de contribución.

La PEC 287 elimina las jubilaciones especiales ahora vigentes para sectores como los de la educación y el agrícola, y desvincula los beneficios de la jubilación del salario mínimo.

Al Mayadeen