El portavoz del Ministerio de Defensa de Rusia, el general mayor Ígor Konashénkov, puso en duda el valor práctico de los informes que se publican, uno tras otro, en Occidente sobre los sufrimientos del pueblo sirio.

“No podrán sustituirles el pan, los fármacos y el techo a los sirios”, dijo el militar. Sugirió redirigir el dinero que se gasta en elaborarlos en alguna ayuda real a quienes dedican dichos informes.

“Es más probable que los repetidos informes sobre la situación en Siria que se basan en los supuestos testimonios, hallados en las redes sociales, de unos ‘activistas’ afecten a la reputación de las organizaciones internacionales y renombrados medios que ayuden a resolver los problemas humanitarios en Siria”, aseguró el general en un comentario.

Su publicación, añadió, revela “las ganas de los propagandistas occidentales de legitimar cuanto antes el montón de basura de sus propias noticias falsas y el engaño manifiesto, que implicó este último año unos gastos colosales”. Los propios sirios “ni siquiera se imaginan” cuántas organizaciones occidentales “se ocupan meticulosamente de las estadísticas” del conflicto sirio: enumeran cada edificio destruido y cada persona afectada.

El general alegó que a las autoridades sirias les faltan peritos para inventariar en profundidad los daños materiales, específicamente en los distritos este de Alepo, adonde centenares de familias regresan cada día. Mientras tanto, en el Reino Unido hay personas que creen que antes de la reconquista de Alepo los “bandoleros con cascos blancos” podían dedicarse a esta clase de trabajo.

Solo los “inocuos” británicos pueden creer en eso, opinó Konashénkov. Sin embargo, los Cascos Blancos (supuestos rescatistas subordinados a los extremistas rebeldes) gozaban de la financiación del presupuesto británico. Desde el 2013 el Reino Unido desembolsó más de 30 millones de libras esterlinas (37 millones de dólares estadounidenses) para abastecerlos, especificó el portavoz ruso.

Fuente: RT