Unos 73.000 niños sufren altos niveles de malnutrición en Kenia y se encuentran en peligro de morir a causa de hambre, revela un estudio realizado por las autoridades sanitarias del país africano, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y diversas ONG.

De acuerdo a la investigación, las tasas de malnutrición se multiplicaron en el pueblo de Turkana, en el noroeste de Kenia, donde presentaban un 2,3 por ciento en 2016 y actualmente la cifra ascendió a 8,3 por ciento.

“Esta situación es un problema al que se le debe prestar atención, valorando además el empeoramiento de los niveles de malnutrición que están sufriendo algunas localidades. Es probable que empeore la situación con la llegada de la temporada de lluvias”, advierte el director de Acción contra el Hambre en Kenia y Somalia, Patrick Mweki.
El estudio también presenta niveles alarmantes de malnutrición en los pueblos de Pokot Oriental (5,8 por ciento), Mandera (5,2 por ciento), Samburu (3,8 por ciento) y Pokot Occidental (3,2 por ciento).

“La falta de alimento ha dejado en una situación peligrosa a cientos de familias y niños, incluyendo a los menores de cinco años, que son los más vulnerables, a embarazadas y a mujeres en pleno periodo de lactancia”, asegura el director interino de Save the Children en Kenia, Francis Woods.

Debido a que las familias de los lugares más afectados han perdido su ganado, del que dependen para sobrevivir, obtener comida y leche, “ahora la mayoría vive con el máximo de una comida al día”, según acota Wood.

La investigación conjunta también indica que al menos 40.000 mujeres embarazadas y mujeres en periodo de lactancia sufren malnutrición en Kenia, presentando un incremento del 20 por ciento con respecto a 2016, lo que hace que la vida de sus hijos se enfrente a un grave peligro.
“La comunidad internacional tiene que poner más fondos a disposición para apoyar al Gobierno de Kenia y a las agencias de ayuda humanitaria que trabajan en el terreno para parar esta situación tan crítica, que podría ir a peor y que ya mantiene a los niños y a las madres en una situación extremadamente peligrosa”, insta el director de World Vision en Kenia, François Batalingaya.

Fuente: CubaDebate