Tras el colapso de la Unión Soviética en 1991, EEUU intentó establecer una nueva orden mundial para llenar el vacío del poder, hecho que dio lugar a cambios en los acontecimientos a nivel internacional. Con la nueva estrategia, Washington buscaba tomar el control de los recursos naturales en el mundo y mantener su hegemonía frente a los rivales. En este contexto, la región de Oriente Medio recibió la atención especial de Washington.

Por otro lado, tras la Segunda Guerra Mundial, los asuntos militares perdieron una parte de su importancia debido a varias causas como los gastos muy altos de producción de armas y en lugar de ello, EEUU se centró en los elementos económicos para aumentar su poderío. El Oriente Medio, especialmente el Golfo Pérsico tiene mucha capacidad económica y por eso tiene una gran importancia geoestratégica y geoeconómica.

Los motivos de la presencia del Occidente en el Golfo Pérsico

1. Hacerse con el control de los recursos del petróleo y gas

Tras la Segunda Guerra Mundial, EEUU y las compañías estadounidenses mantenían su hegemonía al abastecer el petróleo barato del Oriente Medio para Europa y Japón. El dominio de EEUU sobre los yacimientos petroleros garantizaba tanto el crecimiento económico de este país como la hegemonía de Washington ante Europa, Japón y otros rivales. 

La presencia de EEUU en el Golfo Pérsico no fue un acto accidental, sino que había sido programada por la Casa Blanca y las firmas estadounidenses. Recordamos que el Golfo Pérsico cuenta con 60% de los recursos petroleros del mundo y 40% de los yacimientos gasíferos.

Según las estadísticas internacionales, la dependencia de China del petróleo importado se elevó desde 20 millones toneladas en 1996 hasta 70 millones toneladas en 2002; una cifra que en 2020 se aumentará a entre 250 y 300 millones toneladas. Por su parte, La India se convertirá hasta 2025 en el tercer importador de la energía en el mundo.

En este sentido, el estrecho de Ormuz es considerado como una ruta vital para la continuación de la hegemonía estadounidense, ya que según las estadísticas del Gobierno de Washington, cada día se trasladan unos 18 millones de barriles a través de este paso marítimo, lo cual conforma 35% del traslado total del petróleo mundial a través de los océanos.

2. Contener el poderío de las potencias regionales (Irán)

Una de las principales causas de la hegemonía del Occidente en el Golfo Pérsico es impedir el aumento de la influencia y el poderío de Irán en la región. La victoria de la Revolución Islámica de Irán neutralizó las políticas del entonces gobierno estadounidense y puso en peligro el dominio de Washington sobre los recursos naturales en el Oriente Medio.

 3. Apoyo a Israel

Debido a los rechazos a la naturaleza del régimen israelí, aliado clave de EEUU en el Oriente Medio, la Casa Blanca siempre ha intentado evitar el mejoramiento de las relaciones entre Irán y otros países de la región. Hay que tener en cuenta que la disolución de la Unión Soviética podía aumentar el poderío de Irán y poner en peligro la seguridad del régimen israelí.

4. El control del epicentro del mundo islámico 

Antes del año 1991, la región de Asia Central, Afganistán, partes de la Unión Soviética y las regiones ubicadas al noreste de Irán eran consideradas como el corazón del mundo. Pero los cambios en la orden mundial y la importancia cada vez mayor de factores económicos convirtieron a Irán en el corazón del mundo.

Irán tiene una posición estratégica en el sector económico debido a que cuenta con grandes recursos naturales. Además, goza de una situación política muy destacada porque a pesar del caos en la región, el país persa tiene un gobierno soberano con políticas antimperialistas. Además, desde el punto de vista geográfico, Irán es de suma importancia ya que tiene acceso al mar Caspio, el Golfo Pérsico, el estrecho Ormuz y el mar de Omán.

Por eso, la presencia de las potencias mundiales, especialmente EEUU en el Golfo Pérsico es un esfuerzo para hacer frente a Irán y así garantizar la seguridad y la existencia de Israel. En este sentido, los sospechosos atentados de 11 de septiembre de 2001 en la ciudad estadounidense de Nueva York se convirtieron en una excusa para Washington para invadir Afganistán (2001) e Irak (2003).

Fuente: Al Waght