El 17 de septiembre de 2016, aviones de la llamada coalición liderada por EE.UU. efectuaron cuatro bombardeos contra las posiciones del Ejército sirio en Al-Tarda, en las proximidades del aeropuerto de la provincia de Deir al-Zur (este), y dejaron más 90 militares sirios muertos.

No obstante, el secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, ha afirmado este martes que el referido bombardeo contra los soldados del Gobierno de Siria resultó en que Rusia creyera que Washington no era firme a la hora de separar a los grupos terroristas de la oposición siria como lo exigía durante las negociaciones.

El ataque se produjo en medio de un alto el fuego acordado entre Rusia y EE.UU., que entró en vigor el 12 de septiembre. Desde entonces, las autoridades de Moscú han acusado a Washington de incumplir sus compromisos respecto a la tregua.

Además, denunciaron que Washington no cumplió las condiciones requeridas para separar a los grupos terroristas de la oposición siria.

“El alto el fuego requería un período de cinco días. Accidentalmente nosotros bombardeamos a decenas de efectivos sirios y los rusos creían que no éramos serios a la hora de separar al grupo (terrorista) Frente Al-Nusra (actualmente el Frente Fath al-Sham) de la oposición siria”, ha declarado Kerry en una conferencia en el Instituto de la Paz de EE.UU. (USIP, por sus siglas en inglés), en Washington, la capital estadounidense.

Cabe mencionar que después del referido ataque, que permitió a los terroristas apoderarse, por unas horas, de la zona, el presidente saliente de EE.UU., Barack Obama, instruyó una investigación secreta para dar con el mando militar que ordenó la ofensiva.

La investigación levantó sospechas en la Casa Blanca de que un alto mando del Departamento de Defensa (el Pentágono) o posiblemente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) podría haber ordenado el ataque aéreo a fin de sabotear el acuerdo de cooperación militar con Rusia en ese país árabe, logrado el 9 de septiembre.

Fuente: Hispantv.