Por Yoav Haifawi | Público |

La policía de Israel arrestó a Tatour, de 34 años, el 11 de octubre de 2015 por un poema, subido a Youtube, y dos entradas publicadas en Facebook durante el apogeo de la ola de violencia que tuvo lugar a finales de 2015. Se le acusó de apología de la violencia y asociación con una organización terrorista: todo por un poema.

La acusación principal se basaba en un poema que supuestamente había publicado en YouTube con el título: Qawem ya sha’abi, qawemhum (Resiste pueblo mío, resístelos). Otro de los cargos principales está relacionado con una noticia que Tatour citó en su página de Facebook: “El movimiento de la yihad islámica hace un llamamiento a continuar con la intifada por toda Cisjordania…”. La misma publicación pedía una “intifada integral”.

La acusación concluyó su alegato en septiembre del año pasado. Su objetivo principal fue demostrar que la cuenta de Facebook de Tatour realmente le pertenecía a ella y que había sido ella quien había publicado el poema y los dos estados de Facebook.

Tatour declaró en noviembre ante el juez y admitió haber escrito las entradas. Explicó que su intención era protestar por la ocupación, denunciar los crímenes que el ejército israelí y los colonos habían cometido contra los palestinos. Añadió además que la traducción de la policía tergiversaba sus textos. Durante tres largos días de contrainterrogatorio, la fiscal Alina Hardak frió a preguntas a Tatour para conseguir que reconociera su “apoyo al terrorismo”, pero no tuvo éxito.

¿Deberían los poetas ser arrestados?

El domingo 19 de marzo, los abogados de Tatour, Gaby Lasky y Nery Ramati, llamaron a dos testigos expertos para declarar ante el juez Adi Bambiliya-Einstein en el juzgado de instrucción de Nazaret.

El primer testigo era el profesor Nissim Calderon, un experto en literatura hebrea. Calderon, que sostuvo que existen normas especiales que regulan la forma en que se expresan los poetas, describió una larga tradición de poetas que han usado palabras muy duras para oponerse a la opresión o la injusticia, en algunos casos incluso haciendo un llamamiento a realizar actos violentos. Ninguno de estos poetas, afirmó Calderon, fueron procesados. Ni siquiera por regímenes tan opresores como el del zar de Rusia o el Mandato Británico de Palestina.  

Para demostrarlo, Calderon eligió a tres de los poetas hebreos más importantes, de los que aportó ejemplos concretos de sus textos subversivos. Citó a Hayim Nachman Bialik, uno de los pioneros de la poesía hebrea moderna, que escribió: “Con furiosa crueldad / Beberemos tu sangre sin piedad”. Calderón nombró  también al poeta Shaul Tchernichovsky: “Dadme mi espada, no la devolveré a su vaina / ¿Qué suscitan mis labios? Quiero batallas”. A pesar de las llamadas evidentes a la violencia de estos destacados poetas judíos, la policía secreta antisemita del zar ni los arrestó ni los procesó.

El tercer ejemplo que citó Calderon fue el del poeta sionista de derechas Uri Tsvi Greenberg, quien incitó abiertamente a la violencia y fue miembro de Brit HaBirionim (La alianza de los matones), una organización sionista que resistió a la ocupación británica con violencia. Nunca fue castigado por sus poemas.

Cuando la acusación dio a entender que Greenberg no fue arrestado por su poesía porque el Mandato Británico no perseguía a los instigadores, Calderon respondió con el ejemplo de su tío, desterrado de Palestina por apoyar la inmigración ilegal judía. Cuando la fiscal sugirió que los poetas no deberían ser inmunes a la acción legal en épocas de conflicto, Calderón mantuvo que los británicos no procesaron a Greenberg ni siquiera cuando hizo un llamamiento a resistirse a su dominio.

¿Qué quería decir la poeta?

Tanto la acusación como el juez se dieron cuenta de que tenían un problema con la traducción que la policía había hecho del poema de Tatour. El oficial que lo había traducido no tenía ningún conocimiento especializado en traducción. Al ser preguntado en una declaración anterior sobre el motivo de su elección para traducir el poema, el agente respondió que había estudiado literatura árabe en el instituto y que sentía un gran afecto por el idioma.

Durante la declaración de Tatour, la fiscal quiso que ella ofreciera su propia traducción en hebreo del poema. La poeta se negó, alegando que no hablaba hebreo lo suficientemente bien como para traducir poesía. Luego, la fiscal quiso que ella leyera el poema en árabe para que el intérprete judicial lo tradujera y que las palabras atribuidas así a ella se incluyeran en el acta. Tatour se negó.

Quizá la fiscal sintió un cierto alivio cuando la defensa aportó su propia traducción en hebreo del poema, realizada por el doctor Yoni Mendel, un traductor literario con experiencia y un experto arabista. Pero su traducción era considerablemente diferente a la que figuraba en la acusación. Mendel ofreció además su testimonio como experto y afirmó que la traducción de la policía había tergiversado el texto de forma deliberada y sistemática para hacerlo parecer extremista y violento.

La contradicción más evidente entre las dos traducciones se halla en estas líneas: “No temas las lenguas del tanque Merkava \ La verdad de tu corazón es más fuerte \ Mientras seas rebelde en un territorio \ Que vivió las razias pero no estaba agotado”. El policía tradujo los dos últimos versos como “Mientras resistas en un territorio \ Larga vida a la gazawat y no se cansará”.

El oficial omitió la traducción de la palabra gazawat, probablemente porque no pudo encontrar un equivalente apropiado en hebreo. En su testimonio, Mendel explicó que esta palabra era usada por las tribus árabes durante la Jahiliyya –el nombre que los musulmanes dan al período anterior al surgimiento del Islam– para describir los ataques a las tribus que buscaban robarles o esclavizar a las mujeres. Tatour utiliza claramente estas líneas para referirse a las razias a las que están sometidos los palestinos. La traducción de la policía conseguía, de alguna manera, transformar a la víctima en agresor.

¿Quiénes son los mártires?

De manera incisiva, casi todo el énfasis en la traducción (y gran parte del contrainterrogatorio) se puso en la frase: “Sigue el convoy de mártires”. El traductor de la policía no tradujo al hebreo la palabra árabe para mártir, shuhadaa, sino que más bien la ajustó gramaticalmente en hebreo y la convirtió en shahidim, una transliteración israelí que, para la mayor parte de los israelíes, evoca una imagen de palestinos asesinados cuando atacan a israelíes. Mendel explicó y demostró que, cuando se hace una transliteración de los términos árabes en lugar de una traducción, se neutraliza su significado original y la empatía que subyace en ellos. Al divorciarse de su contexto original, palabras árabes como shahid o intifada adquieren en hebreo un significado nuevo y amenazador.

Mendel explicó también que para el público palestino árabe, la palabra shuhadaa hace referencia a todas las víctimas de la ocupación, la mayoría de las cuales no han estado activamente involucrada en la resistencia. En el contexto preciso del poema de Tatour, Mendel apoyó su interpretación en que el texto  hacía referencia a tres mártires en concreto: Muhammad Abu Khdeir, de 16 años de edad, secuestrado y quemado vivo por judíos israelíes; Ali Dawabsheh, un bebé palestino quemado vivo junto al resto de su familia en su casa de Cisjordania; y Hadeel Al-Hashlamon, a quien el ejército disparó y asesinó en un puesto de control de Hebrón.

La fiscal intentó demostrar que Tatour no se estaba refiriendo a estos palestinos asesinados, puesto que nadie quiere que le asesinen. Mendel tuvo que explicar entonces que el llamamiento a “seguir a los mártires” no significa albergar un deseo de morir, sino que más bien se refiere a un concepto más general de adherencia al legado palestino, lo que incluye apoyar a las familias desoladas, no dejar nunca de luchar y negarse a aceptar soluciones que nieguen los derechos humanos y nacionales de Palestina.

Tatour se ha convertido en un símbolo de la persecución israelí contra la expresión política de los palestinos, sobre todo en los medios sociales. Muchos poetas, escritores, intelectuales y activistas, tanto en el país como en el extranjero, han expresado su solidaridad hacia ella, y han hecho un llamamiento a que sea liberada inmediatamente y a que se retiren los cargos contra ella.

El hecho de que intelectuales destacados como Calderon y Mendel acudieran de manera voluntaria a prestar declaración durante el agotador contrainterrogatorio –Mendel fue achicharrado durante cinco horas– es un magnífico ejemplo del alcance que este juicio ha tenido entre el público progresista. Los defensores de la libertad de expresión y de las artes han comenzado a recaudar dinero para ayudar con las costas legales de Tatour.

El último testigo del juicio a Tatour acudirá el 28 de marzo, y seguramente este sea el último día de la audiencia antes de la lectura del veredicto unos meses más tarde. Tatour se enfrenta a ocho años de prisión. La apelación de una o ambas partes es bastante probable debido a la resonancia del caso. Mientras tanto, Tatour sigue bajo arresto domiciliario y podría estar detenida otros dos años antes de que el tribunal decida cuál es el significado de su poema.

Finalmente el 28 de marzo el juez programó una nueva vista para el 27 de abril.