El único así llamado “grupo terrorista” que en estos días Teherán apoya directamente es Hezbolá, cuya única razón por la que recibe ese falso apelativo se debe a su resistencia contra Israel. El apoyo iraní al movimiento de liberación Huti en Yemen solamente se limita en términos políticos, informativos y morales, y todavía deben presentarse evidencias incontrovertibles fuera del chismorreo de que Teherán los está armando, aunque Arabia Saudita diga que sí lo hace y también los llama grupo “terrorista” simplemente porque derrocaron al títere de Riad en el país.

Es inimaginable que Hezbolá o los Hutis se atrevieran a ejecutar un ataque terrorista así de horrendo contra su socio y he ahí el por qué el argumento de la “represalia” se cae de lleno si cualquiera se tomara el tiempo para pensarlo.

Esto lógicamente nos lleva a preguntarnos cuáles otras fuerzas pudieran estar detrás de los ataques coordinados, y el que viene a la mente de todo el mundo es ISIS, que en el transcurso del Ramadán pasado amenazó a la República Islámica en lo que Irán describió como “una de las conspiraciones más grandes” de todos los tiempos.

Esto significaría que el grupo ultra-sectario tuvo éxito en llevar a cabo su primera operación en suelo iraní contra la nación de mayoría chiíta, a cuyo pueblo oficialmente ha condenado a muerte por “apóstata”.

También indicaría que la agrupación está dedicada a vengarse de Irán por su apoyo decisivo al ayudar al Ejército Árabe Sirio a quebrar a los terroristas en su autoproclamado “califato”.

Considerando que Irán acusa con regularidad a Arabia Saudita de apoyar al ISIS, y reuniendo esta acusación con la amenaza del ministro de defensa saudí, Mohamed Bin Salman, el mes pasado de llevar una guerra regional por delegación en suelo iraní, es posible que Teherán haya interpretado los últimos acontecimientos como la declaración informal de Guerra Híbrida de Riad contra la República Islámica, lo que en ese caso contribuiría a una situación aún más tensa en la región, pisándole los talones a la revivida guerra fría saudí-catarí. En cualquier caso, y más allá de cuál grupo llevó a cabo los ataques terroristas y de quiénes son o no, no sería la primera vez que Irán es víctima del terrorismo.

Apenas el año pasado Irán anunció que el “Partido Kurdo Democrático de Irán” (KDPI, por sus siglas en inglés) perpetró ataques contra el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica en la región fronteriza del occidente colindante con el Kurdistán iraquí, y los medios describieron sin reserva a los perpetradores como terroristas.

Esto pudiera sonar extraño a los oídos occidentales acostumbrados a sólo escuchar alabanzas por los grupos militantes en el Medio Oriente, dado el mito mediático en torno a sus operaciones anti-ISIS, pero que, en realidad, la situación es mucho más compleja. Las personas que acostumbran a simpatizar con estas fuerzas étnicas en general se sorprenderían al enterarse de que el KDPI condenó el año pasado a Irán como el “ISIS chiíta”, lo que explica por qué Teherán toma una actitud tan estricta con este grupo, designándolos como los terroristas que son.

Retrocediendo en el tiempo, la mayoría de las personas no debería haber olvidado el aluvión de asesinatos contra científicos iraníes en el clímax del duelo por la energía nuclear del país con Occidente.

Los que de verdad quieren luchar contra el terrorismo deben unirse a Irán

Teherán culpó a Estados Unidos e Israel por estos asesinatos, y The Jerusalem Post publicó un artículo en agosto de 2015 titulado “Israel está detrás de los asesinatos de los científicos nucleares iraníes, sugiere Ya’alon”, sugiriendo que el para entonces ministro de defensa israelí solapadamente lo confirmó en una entrevista que acababa de dar para el momento al Der Spiegel alemán. Tel Aviv nunca asumió la responsabilidad por el asesinato de civiles en Irán, aunque consistentemente condenó el programa nuclear iraní y su agencia de inteligencia, el Mossad, es ampliamente reconocida por sus capacidades, y sus motivos, para hacerlo.

Hablando del apoyo occidental al terrorismo contra Irán, Teherán ha señalado en múltiples ocasiones que la “Organización de Muyajedins del Pueblo de Irán (conocido como Mojahedin-e Khalq y comúnmente llamado por su acrónimo MEK) está siendo apoyado por los Estados Unidos y sus aliados. Esta organización era apoyada por la Irak de Saddam Hussein en los años 80 cuando llevó a cabo una ola de ataques contra la República Islámica, y había sido designado anteriormente como grupo terrorista por los Estados Unidos hasta 2012, por el asesinato de seis norteamericanos en los años 70.

Irán cree que los Estados Unidos sacaron al MEK de la lista de organizaciones terroristas del Departamento de Estado porque planificaba usarlo en el futuro como vanguardia de la Guerra Híbrida contra la República Islámica, y aún más interesante, el antiguo jefe del espionaje saudita, Principe Turki al-Faisal, tuvo una intervención en una demostración pública en París el año pasado, implorándoles a buscar el cambio de régimen contra Irán.

Finalmente, al hablar sobre el MEK y sus referencias con Saddam Hussein, no hay forma de evitar el hecho de que la guerra Irán-Irak (o Primera Guerra del Golfo) fue un acto de brutal terrorismo de Estado de Baghdad lanzado contra la joven República Islámica en los tumultuosos años que siguieron a la Revolución de 1979.

Cientos de miles de iraníes perdieron su vida en lo que se concibe como su versión de la Gran Guerra Patria de la Unión Soviética, puesto que finalmente triunfaron al prevenir la desintegración del país en manos de sus enemigos extranjeros.

Irán, entonces, ha sufrido por el terrorismo mucho más de lo que el mundo reconoce, lo que hace de las acusaciones occidentales de que el país es el “mayor patrocinante del terrorismo” en el mundo como algo absolutamente ridículo e inadmisible.

El último ataque contra el parlamento del país y el mausoleo del Ayatola Khomeini dan testimonio de este hecho, y debería ser la causa para que todos los grandes poderes se unieran a Irán en su guerra contra el terrorismo, si de veras aspiraran a ver eliminado este azote global de una vez y para siempre.

NOTA: El artículo fue escrito previo a que ISIS se acreditara los ataques perpetrados el 7 de junio