Las élites israelíes deben de haber estado tropezándose entre sí en su prisa por respaldar el bloqueo a Qatar liderado por Arabia Saudí. “Los países árabes suníes, aparte de Qatar, están en su mayor parte en el mismo barco que nosotros, ya que todos vemos a una Irán nuclear como la principal amenaza contra todos nosotros”, dijo el ex ministro de Defensa de Israel, Moshe Ya’alon. El bloqueo representa una “nueva línea dibujada en la arena de Oriente Medio “, twitteó el ex embajador israelí nacido en EE.UU. Michael Oren, mientras se deleitaba con la turbulencia regional. “Ya no es Israel contra los árabes, sino Israel y los árabes contra el terror financiado por Qatar”, agregó.

El ministro de Defensa, Avigdor Lieberman, describió la crisis como una oportunidad para Israel y “ciertos” estados del Golfo. “Está claro para todos, incluso en los países árabes, que el verdadero peligro para toda la región es el terrorismo”, insistió. El político de extrema derecha agregó que el bloque dirigido por Arabia Saudí había cortado los lazos con Qatar “no por Israel, no por los judíos, no por el sionismo”, sino “por miedo al terrorismo”.

El regocijo por el castigo a un país al que los funcionarios israelíes describen como un “grano en el culo” plantea todo tipo de preguntas, no menos la conexión entre el bloqueo impuesto a Qatar y la legislación estadounidense introducida por el congresista republicano Brian Mast para imponer sanciones con respecto al apoyo exterior al “terrorismo palestino” y otros fines.

El diputado Joshua Gottheimer dijo: “Estoy orgulloso de liderar este esfuerzo por debilitar a Hamás, una cruel red terrorista responsable de la muerte de demasiados civiles inocentes, tanto israelíes como estadounidenses”. Según él, “nuestro proyecto de ley asegurará que cualquiera que preste asistencia a este enemigo de Estados Unidos y de nuestro aliado vital, Israel, se enfrentará la fuerza y ​​determinación de nuestro país”.

En sus pesquisas, los patrocinadores mencionaron que Hamás había recibido apoyo financiero y militar significativo de Qatar. Los patrocinadores citaron la conferencia de prensa en el Sheraton Doha en Qatar, donde Hamás lanzó su nuevo Documento de Principios y Políticas Generales, denominado la nueva carta del movimiento. “Si bien este documento estaba destinado a dar al mundo una imagen más moderada haciendo referencia a las fronteras de 1967”, el proyecto de ley alega que el “documento de Hamás, que no deroga ni reemplaza a la carta fundacional (…) todavía pide la continuación del terrorismo para destruir a Israel “.

El proyecto de ley, que se propone autorizar sanciones a cualquier entidad o gobierno extranjero que preste apoyo a Hamás, continúa diciendo que: “Será la política de los Estados Unidos impedir que Hamás, la Yihad Islámica Palestina (PIJ) o cualquier afiliado o sucesor del mismo acceda a redes internacionales de apoyo “.

Mientras se perciben las implicaciones de la legislación, vale la pena recordar que la mayoría de las propuestas de este nuevo proyecto de ley son realmente redundantes, a excepción de la sección sobre Qatar. Como señala el Centro Árabe Washington DC -una organización de investigación que promueve el entendimiento político, económico y social entre los árabes y Estados Unidos- la ley propuesta introduce sanciones ya cubiertas por la legislación vigente. Hamás y el PIJ son ambos designados como “Organizaciones Terroristas Extranjeras” (FTO) y “Entidades Terroristas Internacionalmente Designadas” (SDGTs) por los Departamentos de Estado y de Tesorería de los Estados Unidos, respectivamente. Con esto en mente, ya es ilegal para las entidades o instituciones estadounidenses apoyar a estos grupos. Por lo tanto, las sanciones propuestas en este proyecto de ley que pertenecen a la jurisdicción de EE.UU. son superfluas.

Además, el Centro Árabe señala que oficializar como objetivo a Irán es innecesario porque Teherán ya ha sido declarado patrocinador estatal del terror por el Departamento de Estado y las prohibiciones contra la exportación de armas, los servicios financieros y técnicos y la ayuda estadounidense a Irán ya están en vigor. Esto sólo deja a Qatar como único nuevo objetivo en virtud de esta legislación. La manera sigilosa del ataque contra Qatar no es capaz de ocultar la verdadera intención de los partidarios del proyecto de ley. “Estoy orgulloso”, dijo Gottheimer, “de apoyar la Ley de Prevención del Terrorismo Internacional Palestino que hará que países como Qatar paguen un precio por su apoyo al terrorismo. En la lucha contra los terroristas no hay punto medio. Si apoyas el terrorismo, la justicia será finalmente aplicada”.

Entonces, ¿qué tiene eso que ver con Israel? Si bien Israel no ha podido unirse a la iniciativa dirigida por Arabia Saudí para imponer un bloqueo directo a Qatar, no ha impedido que participe entre bastidores con una importante presión de sus lobbies, junto a Emiratos Árabes Unidos, para conseguir lo que en realidad es una legislación anti-Qatar que aprueba y sienta las bases necesarias para un bloqueo de esta magnitud.

Se alega que los patrocinadores del proyecto de ley en la Cámara de Representantes incluyen a varios legisladores que han recibido importantes donaciones de grupos de presión pro israelíes, así como de aquellos que abogan por Arabia Saudí. De hecho, se informa que diez legisladores estadounidenses que patrocinan la ley anti-Qatar han recibido más de 1 millón de dólares en los últimos 18 meses de grupos de presión y grupos vinculados a Israel, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos.

La autora y comentarista Trita Parsi cree que las similitudes entre la “lista de terror” de las naciones árabes y el proyecto de ley H. 2712 muestran una creciente cooperación entre los estados árabes del Golfo e Israel. “La coordinación entre grupos de línea dura pro-Israel y Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí ha estado sucediendo durante bastante tiempo”, dijo Parsi a Al-Jazeera. “Lo que es nuevo” -continuó- “es que grupos pro-israelíes como la Fundación para la Defensa de las Democracias salgan con artículos pro-saudíes y hagan lobby por ellos [los saudíes] en el Capitolio”.

El cultivo de una narrativa política para apoyar el asedio también fue reportado a principios de este mes por The Intercept. Dijo que los correos electrónicos lanzados por un grupo llamado “Global Leaks” habían demostrado que el embajador de Emiratos Árabes Unidos en Estados Unidos, Yousef Al-Otaiba, y la fundación – un grupo de reflexión neoconservador pro-israelí – han estado trabajando juntos para demonizar a Qatar. Los correos electrónicos obtenidos por The Intercept muestran la colaboración de FDD y UAE con periodistas que publicaron artículos acusando a Qatar y Kuwait de apoyar el “terrorismo”.

No es ninguna sorpresa entonces que la razón principal dada para este bloqueo tenga poco sentido. Para Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos acusar a Qatar de apoyar el terrorismo es “lo que le dijo la sartén al cazo”. Si hubiese alguna sustancia en el alegato, Estados Unidos no habría aprobado una reciente venta de armas a Qatar y Washington tampoco mantendría una importante base militar allí. Las razones expuestas para el bloqueo no tienen sentido alguno. Por otra parte, el bloqueo de Qatar no puede examinarse aisladamente de los esfuerzos que se han llevado a cabo en Estados Unidos para suprimir la resistencia palestina en nombre de la lucha contra el terrorismo. Ni Qatar ni ninguno de los países del Golfo se benefician de esta situación; para encontrar al principal beneficiario, una vez más, debemos mirar a Israel.

Monitor de Oriente