Por Tomás Forster | Nodal |

Quién es la entrevistada: Flor Patricia Silva Martínez es la secretaria general de la Asociación Sindical de Educadores del Valle del Cauca (ASIEVA), un sindicato independiente que participa activamente en la lucha que están llevando adelante los maestros colombianos. En este diálogo con Nodal, Silva Martínez se explayó sobre las causas y elementos que caracterizan al paro de los docentes que se mantiene desde hace cuatro semanas.

¿Cuáles son los motivos y causas que los llevaron a realizar este paro de docentes que ya lleva un mes?

Luchamos por la defensa de la educación pública como derecho fundamental. Exigimos que se otorguen los recursos necesarios para que nuestros niños y niñas puedan gozar de este derecho en condiciones dignas. Para que esto sea posible es necesario que el Estado colombiano incremente y garantice las fuentes de financiación de la Educación Pública hasta un 7.5% del PBI. Hay reivindicaciones de tipo salarial y económico que beneficiarían a los docentes y sus familias, peticiones por demás justas y necesarias, teniendo en cuenta que en Colombia los maestros tenemos uno de los salarios más bajos de la región, comparados con las tablas salariales de otros países vecinos.

 ¿Por qué deciden mantener la medida de protesta y qué tiene que suceder para que se llegue a una solución?

Decidimos sostener el Paro Nacional del Magisterio hasta que el gobierno muestre voluntad política para la negociación. Las propuestas del gobierno son irrisorias. Además, opera con una campaña de desinformación que tergiversa toda la realidad del contexto laboral y salarial del magisterio colombiano, dando unas cifras de salarios que dan muestra como mínimo del desconocimiento de la Ministra de Educación –Yaneth Giha- y del Presidente Juan Manuel Santos frente a este tema. Por esto, creemos que es necesario permanecer en resistencia.

El presidente Santos afirmó que la educación es una prioridad en su gestión pero, al mismo tiempo, dijo que no cuenta con los recursos para ofrecer la mejora salarial que exigen los docentes. ¿Cuál es su opinión al respecto?

El gobierno de Santos habla de paz pero mata de hambre a su pueblo. Dice no tener recursos para educación, para salarios, pero no investiga de manera exhaustiva los casos de corrupción en los cuales están inmersos altos funcionarios gubernamentales. Casos de los que se ha tenido amplia difusión en los medios de información a nivel mundial. El gobierno de Santos desconoce las necesidades de su pueblo e implementa una reforma tributaria que afecta directamente el bolsillo de los más pobres aumentando y creando impuestos mientras a las multinacionales las exonera. Es un gobierno que considera que los recursos para la educación son un gasto y no una inversión que a futuro dará, como fruto, una sociedad más justa y equitativa.

¿Cuál es la situación educativa en Colombia?

Tenemos un porcentaje muy bajo en inversión en educación por parte del estado: tan solo el 3,8% del PBI. El gobierno busca incluir a Colombia entre los países miembros de la OCDE, pero estos intentos fueron frenados por la baja inversión en educación. Para entender la situación educativa en Colombia es necesario ver las condiciones de infraestructura de las instituciones educativas, la deserción escolar, la baja inversión en educación en todos sus niveles, la tercerización y privatización educativa promovida por el mismo Estado. A eso hay que sumarle: el trabajo infantil, el desconocimiento a la profesión docente, los bajos salarios y la falta de estímulos a los maestros. También la alimentación escolar que, siendo un derecho de nuestros estudiantes, termina siendo reconocida como un “favor” de los gobernantes. Al estado colombiano le falta entender que cumplir con estándares internacionales como el de las pruebas PISA, a como dé lugar, va a contramano del reconocimiento de nuestra historia, de nuestros saberes ancestrales, de lo que somos como pueblo latinoamericano. La educación colombiana está y estará en crisis mientras se vea como un servicio que se presta y no como un derecho que se debe reconocer, respetar, exigir y hacer cumplir en las mejores condiciones para todos los miembros de la comunidad educativa. La educación debe ser pública y gratuita desde el preescolar hasta los niveles más altos de posgrado. Necesitamos una educación que nos enseñe a descubrir, a pensar, a inventar y no a reproducir conceptos que terminen convirtiendo a nuestras futuras generaciones en mano de obra barata a los pies del capital extranjero.