Ante la alerta de una epidemia de obesidad, un experto advierte del consumo del azúcar, alimento que considera tan adictivo y tóxico como el tabaco o el alcohol.

Aunque hoy en día los reguladores no están listos para catalogar el azúcar como un alimento adictivo y tóxico, como puede ser el alcohol o el tabaco, quizás los políticos se alerten cuando llegue la cuenta de la epidemia de la obesidad,  precisa Thiago Ferrer Morini, columnista del diario español El País.

Se trata realmente de una epidemia declarada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2003. En 2014, 1900 millones de adultos tenían sobrepeso; 600 millones estaban obesos. Desde 1980, el porcentaje de la población mundial con la enfermedad se ha duplicado, señala el autor.

“El azúcar es el tabaco del siglo XXI”, advierte Henk Grootveld, jefe de tendencias de inversión del banco Robeco y gestor de carteras.

No obstante, los consumidores se vuelven cada vez más conscientes de los efectos perjudiciales del exceso del azúcar en la salud.

Los expertos explican que nuestro cuerpo necesita azúcar, pero no sacarosa (el nombre científico del azúcar refinado), sino glucosa.

“Es uno de los combustibles fundamentales para nuestro organismo. Nuestros músculos, nuestro cerebro y otros órganos necesitan glucosa para funcionar”, cita el autor un estudio del banco de inversión Robeco sobre el sector azucarero publicado recientemente. Sin embargo, nuestro cuerpo está más que equipado para extraer glucosa de casi todo lo que comemos.

El autor subraya que el mayor riesgo no se esconde en las cucharadas de azúcar, que se puede controlar, sino en otros alimentos. Aproximadamente el 80 % del azúcar consumido en los mercados desarrollados se destina a diferentes alimentos industrializados, no solo por su capacidad de mejorar el sabor de la comida, sino porque es un conservante que aumenta la cantidad de tiempo que un producto puede estar en los lineales, explica.

Los expertos señalan que las enfermedades, relacionadas con la obesidad y el consumo de azúcar, conllevan a un peor rendimiento en el trabajo, así como muertes prematuras, lo que, a su vez, afecta de forma significativa el crecimiento económico de los países. Según el informe de Morgan Stanley de marzo de 2015 titulado ‘ El amargo regusto del azúcar’, Chile y México están entre los países con mayor riesgo en este sentido.

Los consumidores cada vez más conscientes obligan a las empresas de la industria azucarera a buscar soluciones. Los expertos pronostican un empuje muy fuerte hacia productos orgánicos y novedosos.

Pero, a más corto plazo, la alternativa es reducir las cantidades de azúcar, sea incorporando menores cantidades a los alimentos, sea reduciendo las raciones, o, sobre todo, diversificando los catálogos para incorporar elementos menos dulces o sin edulcorante.

El columnista señala que el sector con más interés en reorientarse es el de las bebidas azucaradas.

Fuente: HispanTV