Swing negó que la llegada de inmigrantes a Europa sea una “emergencia” y consideró que el problema obedece más a una “crisis de solidaridad”.

En una entrevista con Efe tras participar en Roma en una conferencia internacional sobre la gestión del fenómeno migratorio con ministros europeos y africanos, Swing abogó por poner en marcha una “política comprensiva a largo plazo que no se tiene”.

“No hay una emergencia, sino una crisis de solidaridad. Si la afrontamos, podríamos gestionar el problema”, afirmó el director general de la OIM, que recordó que las llegadas a Europa por el Mediterráneo se han reducido “bastante” en lo que va de año a unas 100.000 personas, menos de la mitad de las registradas durante el mismo periodo de 2016.

Italia, que ha recibido el 85 % de esos migrantes, insiste en acelerar la reubicación de los solicitantes de asilo y repartir entre los socios europeos la carga de la gestión migratoria.

Swing le da la razón, pues se necesita “un sentido de responsabilidad compartida” por parte de todos los países de la Unión Europea y no solo por algunos.

Sobre la política migratoria comunitaria, no obstante, consideró que “está muy centrada en la seguridad y en intentar reducir el número de personas que cruzan el mar”.

Echó en falta una política que afronte a largo plazo los factores que empujan a la migración, entre ellos los desastres, los conflictos, los desequilibrios demográficos, las desigualdades o el cambio climático.

Precisamente el responsable de la OIM intervino hoy en un acto en la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) para advertir de que los eventos extremos tenderán a tener un impacto cada vez mayor sobre la migración.

Los más vulnerables serán aquellos con poca capacidad de adaptación que vivan en ecosistemas frágiles, por lo que llamó a ayudarles con estrategias de reducción de la pobreza y del riesgo de desastres, y con sistemas agrícolas mejor preparados ante el cambio climático.

Mientras tanto, Swing instó a idear fórmulas más creativas para permitir la migración por la vía legal, aunque sea solo por un tiempo, para desincentivar las rutas irregulares.

Aunque señaló que todavía queda mucho por hacer, agradeció la iniciativa del ministro italiano de Exteriores, Angelino Alfano, de juntar a representantes de países receptores, de tránsito y de origen de la migración hacia Europa para abordar la cuestión.

“Una de las conclusiones del encuentro es que nos reuniremos cada seis meses, lo cual es excelente porque lo importante es mantener el diálogo entre los países”, dijo.

El máximo responsable de la OIM reconoció las dificultades de actuar en países como Libia, sumida en el caos y de donde parte la inmensa mayoría de los inmigrantes irregulares que toman la ruta central del Mediterráneo hasta pisar suelo europeo.

Subrayó que la comunidad internacional debe comprometerse más en Libia y afrontar los posibles abusos de derechos humanos, trabajando con las autoridades de Trípoli para aumentar sus capacidades e intentar convertir los centros de detención en espacios “abiertos” de recepción de inmigrantes.

Para evitar que los inmigrantes lleguen a Libia, diversos países europeos se comprometieron hoy a ayudar a los países africanos de tránsito migratorio en el control de sus fronteras y a impulsar las repatriaciones voluntarias, entre otros aspectos.

Swing recordó que la mayoría de las personas que abandonan sus hogares huyen de la pobreza, motivo por el que pidió también más cooperación internacional para aumentar las inversiones y la creación de empleo en los países de origen.

De los 244 millones de migrantes que hay en todo el mundo, alrededor de la mitad se mueve entre países del Sur, mientras que la otra mitad se desplaza hacia los países ricos del Norte, según datos de la OIM.

Fuente: http://bit.ly/2sxY193