La población carcelaria nacional se estima en más de 600.000 presos, por lo que la tasa de homicidios en prisiones es de 58 por cada 100.000 personas.La cifra supera las peores tasas de violencia en general registradas en Brasil, que corresponden al estado de Sergipe, donde en 2016 hubo 53,3 muertes violentas por cada 100.000 habitantes.

Más de la mitad de los crímenes (182) se concentra en los Estados del noreste, seguidos de la región norte (78 asesinatos); el único Estado donde no se registró ninguna muerte fue Espírito Santo, en el sureste del país. El balance anual probablemente subirá en 2017, ya que en tan solo un día se registraron las 56 muertes de la cárcel Anísiio Jobim de Manaos (estado de Amazonas).

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