Esta es una de las consignas de miles de maestros y profesores que están en lucha desde hace más de cinco meses, cuando el gobierno neoliberal de Mauricio Macri decidió no cumplir con una ley votada por el Congreso: la Paritaria Nacional.

Seguramente, el presidente argentino no recordó que hace 20 años y, bajo el gobierno también neoliberal de Carlos Menem, los docentes estuvieron en pie de lucha. Por más de 3 años sostuvieron una lucha por mejoras salariales y contra el desfinanciamiento de la educación. Marchas, paros y la emblemática carpa blanca instalada el 2 de abril de 1997 marcaron un hito en la historia de las luchas en Argentina.

En esos años de sometimiento al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial avanzaban las privatizaciones y el desguace de todo lo nacional incluido la educación. Lo que se pretendía era la municipalización de las escuelas para luego privatizarlas al estilo Chile; pero ni el gobierno ni las corporaciones imaginaron que los maestros estarían 1003 días en resistencia; 1500 educadores de todo el país ayunaron en la Carpa Blanca recibiendo la visita de casi 2.800.000 personas quienes asistieron a clases públicas y actividades culturales. Pero lo más significativo: acompañaron a los “guardapolvos blancos’’ a mantener en alto la dignidad de los trabajadores.

Toda esta lucha valió la pena; años después se derogaría la Ley Federal de Educación dando paso a una nueva Ley Nacional y a la Ley de Financiamiento Educativa sancionada en el gobierno de Cristina Kirchner en 2010, cuyo principal logro fue aumentar la inversión educativa de 3,77% en 2003, a 6,47 % en 2011. Además, se amplió la cobertura del nivel inicial y secundario y se mejoró el salario de los maestros, que estaba congelado desde hacía 12 años. En cuanto a la ley de Educación Nacional, establece que el Estado y las provincias tienen la responsabilidad de proveer una educación integral, permanente y de calidad para todos. También jerarquiza la escuela técnica, artística, multicultural y bilingüe.

En los 12 años de gobierno Kirchnerista la vida de los maestros se vio mejorada en muchos aspectos; aunque había metas que no pudieron alcanzarse, los trabajadores de la educación siguieron luchando y dialogando. Es que había un gobierno que escuchaba, con lo cual a través de las negociaciones se seguirían logrando los objetivos. Lamentablemente, no contaban con que otro gobierno neoliberal tomaría el poder y se produciría un retroceso en todas las medidas que beneficiaban al pueblo empezando por el irrespeto a las Paritarias Nacionales.

Mauricio Macri es el primer presidente elegido por las urnas que representa políticas que benefician sólo a un sector de la sociedad, el de los bancos y las corporaciones. Esto significa un retroceso en la historia hacia las políticas más nefastas que sufrió Argentina: en 1976 con la Dictadura Militar, en los 90 con Carlos Menen y en el 2001 con la Alianza ( Union Civica Radical y Frepaso).

Cambian los nombres, siguen las mismas políticas: despidos, recortes, privatizaciones y, sobre todo, un desprecio hacia todo lo nacional y popular.

Por supuesto que unos de los primeros afectados son los maestros; no solo porque al gobierno Macrista no le interesa que el pueblo se eduque si no porque uno de sus objetivos es que los sueldos de todos los trabajadores no se incrementen, por lo cual tienen que romper con los acuerdos salariales pactados en años anteriores. La paritaria docente es una paritaria testigo; de los incrementos salariales que se logren se trasladará el mismo o similar porcentaje al resto de los trabajadores. Por eso se entiende la actitud del gobierno hacia los educadores: hostil, humillante; ya que si estos obtienen un aumento, todos los trabajadores argentinos pelearán por recibir lo mismo.

A pesar de grandes movilizaciones, negociaciones, paros, hasta ahora los maestros no lograron que el gobierno cumpla con la ley y aplique la Paritaria Nacional. Por eso, se instaló nuevamente la Escuela Itinerante que circulará por todo el país para explicar que no se trata sólo de la lucha de los maestros lo que está en juego, sino la educación pública.

Sin educación igualitaria para todos los estudiantes; sin salarios dignos para todos los educadores, Argentina ya no será un país, sino un territorio fértil para las corporaciones.
En ese caso el pueblo argentino habrá sido derrotado.

Fuente: http://bit.ly/2pRIXS8