No hay una sola persona en este mundo en el que vivimos que no conozca (algo) la historia de Alejandro Magno. De él quedaron sus planes de conquistar todo el mundo, de reducir toda la tierra a un solo reino, el reino macedonio, por supuesto. Son muchas las leyendas y las gestas del que fuera el más grande de entre todos los reyes macedonios pero también hay algunos detalles acerca de su vida que estuvieron rodeados de polémica.

Conocemos al Alejandro Magno estratega, a quién consiguió engrandecer Macedonia, pero lo cierto es que parte de su grandeza fue una herencia de su padre Filipo de Macedonia. Fue su progenitor quién creó la gran fuerza militar que, posteriormente, Magno utilizaría para conquistar medio mundo conocido.

Alejandro Magno

Fue también su padre quién unificó el estado macedonio y quién lo engrandeció. Alejandro Magno no creó el imperio, sino que fue Filipo. Magno lo que hizo fue jugar (y muy bien) sus cartas y mantener una ambición que llevaría a los macedonios hasta India.

 Si hay un dato que todos conocemos acerca de Alejandro Magno es su carácter conquistador. Sin embargo, numerosas fuentes revelaron que la mayor parte de las tierras que conquistaba no oponían resistencia apenas. Es el caso de Egipto. Cuando Alejandro Magno llegó a Egipto, los mandatarios egipcios quisieron unirse a Grecia para poder comerciar entre países. Posiblemente fue el pueblo persa el que más resistencia opuso y, aún así, estaba mucho más desorganizado que la férrea defensa macedonia, lo cuál tendríamos que agradecer a Filipo, no a Alejandro.

Por si todo esto fuera poco, Alejandro Magno no tuvo buena fama ni como gobernador ni como gestor de su imperio. De hecho, lo que sí que sabemos todos de él es que continuó conquistando territorios y que se negó a regresar a Macedonia. Este fue uno de los hechos que propiciaron la traición de algunos de los miembros de su séquito.

Rasgos de la personalidad de Alejandro Magno que no te contaron

Es lo que tiene la grandeza explicada por grandes poetas e historiadores subjetivos. La grandeza aparente de sus gestos y su férrea voluntad de seguir conquistando territorios y ampliando su reino pueden hacer pensar a cualquiera que se trata de un personaje sumamente inspirador. No obstante, aunque quizá este aspecto de él sea admirable, como todos, tiene un lado oscuro.

A menudo se olvidan los rasgos menos amables de la personalidad del célebre Alejandro. ¿Uno de ellos? Su evidente alcoholismo que mostraba sin ningún pudor en las muchas celebraciones que se realizaban entre batalla y batalla o tras una conquista.

Alejandro Magno, entrada triunfal

Como suele suceder con demasiados grandes gobernantes, la megalomanía de Alejandro Magno no era ningún secreto. Después de una conquista, en el año 326 a.C, esta egolatría quedó más que patente cuando exigió recibir los honores de un dios.

Además, las mismas ganas de segur conquistando que podríamos interpretar como un signo de perseverancia, le llevaron a perder la noción de la realidad, obligando a su séquito a seguir avanzando por territorios inexplorados e impidiéndoles regresar a sus hogares. Todo esto le condujo a ser traicionado por algunos de sus seguidores. Claramente, había dejado de lado cualquier consideración por quienes le eran leales, obsesionándose con seguir expandiendo sus dominios.

¿Habías observado a Alejandro Magno desde esta perspectiva? Todos tenemos un lado oscuro, incluso quienes son más admirados.

Fuente: Supercurioso