Contar con una de las plantas embotelladoras más grandes de la Argentina, una marca de punta capaz de generar comerciales protagonizados por referentes del deporte y la música como Martín Palermo, Juan María Traverso, Adolfo Cambiaso, Enzo Francescoli o el Chaqueño Palavecino, y una espalda financiera amplia como para salir a restarle demanda a gigantes como Coca Cola o Pepsi, no parece ser suficiente para el dueño de una de las gaseosas del momento.

Orlando Canido, uno de los titulares de Manaos –producto generado por su controlada Refres Now- y de segundas etiquetas como La Bichy, con fuerte presencia en el conurbano bonaerense, apuesta ahora por volverse un gigante del agro negocio.

El inconveniente está en la estrategia a la que está recurriendo el empresario para alcanzar ese objetivo: un mix que combina desde el desalojo de tierras ocupadas desde hace décadas por familias ancestrales –esto vía bandas de matones armados– hasta topadoras que barren con el monte, pasando por cultivos ilegales de soja y fumigaciones furtivas.

Todo esto ocurre lejos de Buenos Aires y la cobertura de los grandes medios: en cercanías de Quimilí, distante algo más de 200 kilómetros de Santiago del Estero capital. En esa zona, y desde hace casi dos años, Canido viene llevando a cabo una serie de movimientos para quedarse con hasta 4.000 hectáreas de tierras ocupadas desde hace décadas por unas 60 familias.

En tanto lo usual entre estos pobladores es que los lotes pasen de una generación a la otra sin ningún tipo de intervención administrativa, el empresario inició una campaña de compra compulsiva de espacios fiscales y desalojo de habitantes sin título de propiedad que mantiene en estado de terror a los naturales de la zona.

Sin que le tiemble el pulso, Canido ha dado desbordadas muestras de fuerza cada vez que se encontró con alguna oposición a sus intenciones. La última tuvo lugar a fines de 2015 cuando, topadora mediante, el empresario hizo desmontar unas 500 hectáreas para avanzar con plantaciones de soja.

La acción fue denunciada por la organización que más combate el accionar del dueño de Manaos en esa zona de la Argentina: el Movimiento Campesino de Santiago del Estero (Mocase-Vía Campesina).

Margarita Gómez, referente de, precisamente, el Mocase, explicó a Adelanto 24 los detalles de la avanzada de Canido en una de las provincias con mayor cantidad de tierras fiscales del país.

“El empresario se enteró que hay unas 4.000 hectáreas bajo control de familias que se han pasado la tierra de generación en generación. Así son las cosas acá. Bueno, averiguó cuáles son los lotes sin papeles e hizo trámites en el gobierno para quedárselos. Pero en la mayoría de los casos directamente fue y alambró el lugar. Y sacó a la gente que vivía ahí”, contó.

“La respuesta de nuestros compañeros fue volver a los lugares y Canido se mantiene con el control de unas 1.500 hectáreas. Las familias que fueron sacadas por la fuerza ahora volvieron a vivir al monte y están arreglando todo lo que les desarmaron. Les rompieron las casas, los corrales, les largaron los animales a la calle. Vacas, chivos, gallinas, cerdos: muchos fueron directamente sacrificados por la gente del empresario”, agregó.

Desde Mocase destacan que en las 500 hectáreas que Canido desmontó a fines del año pasado el empresario sembró soja transgénica. Y que, aunque por estos días sigue la lucha para devolver esa superficie a sus dueños originales, no faltan las incursiones nocturnas de maquinaria que se ocupa de fumigar los sembradíos con glifosato y otros agroquímicos.

“También suelen entrar a cortar leña para hacer carbón vegetal. Si bien ahora hay una decisión judicial que impide que Canido opere en las 1.500 hectáreas que mantiene cercadas en gran medida, lo cierto es que a principios de año llegamos a contar hasta tres máquinas que, siempre de noche, primero sembraron soja y luego fumigaron. Ahora nos organizamos para que no puedan continuar con esa ilegalidad”, aseguró Gómez.

Según pudo averiguar Adelanto 24, el titular de Manaos centró la operatoria de su empresa agropecuaria tanto en la citada Quimilí como en Bajo Hondo, una localidad cercana a los lotes en disputa. En algunos casos, el empresario de la gaseosa llegó a cerrar predios con familias todavía habitando esas tierras. El grueso de estas personas, que por acción del Mocase ahora comenzaron a retornar a sus espacios, terminó instalándose también en Bajo Hondo por efecto de la misma usurpación.

En Santiago del Estero nadie duda en vincular el accionar desbocado de Canido con la relación cercana que este mantiene con Luis Gelid, actual ministro de Producción de esa provincia. La expansión del empresario de las gaseosas en esa zona de la Argentina comenzó hace menos de dos años.

Inicialmente, Canido presentó ante el gobierno provincial un plan de desarrollo ganadero aunque la iniciativa fue vetada por la Dirección de Bosques de Santiago del Estero en el transcurso de 2014. La decisión, queda expuesto, nunca fue respetada por el privado quien, de acuerdo a fuentes del Mocase, “no duda en usar grupos armados para ahuyentar a los pobladores y cambió la ganadería por la soja”.

En 2014, representantes de la organización que, acompañados por agentes de la policía santiagueña, reclamaban por tierras ya apropiadas por el dueño de Manaos.

Esta no es la primera vez que asociaciones de vecinos denuncian los atropellos del empresario en cuestión. También en 2014, el impulsor de “Vamos Manaos” fue acusado de usurpar tierras en los departamentos de Alberdi, Moreno y Juan Felipe Ibarra -siempre en la provincia de Santiago del Estero-, además de completar acciones similares en Jujuy y Salta.

Desde el Mocase aseguran que, en más una oportunidad, Canido se presentó ante los pobladores desplazados como representante de negocios del ex vicepresidente Amado Boudou. Esto último acompañado de amenazas que, llegado el caso, en más de una oportunidad han sido complementadas con balazos por ahora al aire.

Fuente: http://bit.ly/2iJ8zQF