La moderna Casa Ecosolar es sede hoy de la Fundación Ecoandina y forma parte de un Centro de Interpretación de Energías Renovables (Cediera), que la organización ideó hace 11 años. Ahora se inició la segunda parte del proyecto, con la inauguración de esta casa ecosolar. En 2009, ya se había inaugurado el Taller de Diseño, pero la terminación definitiva se demoró por la búsqueda de fondos.

“Es una casa bioclimática, diseñada pensando en la orientación para que mire completamente hacia el norte, y reciba el sol del invierno. Para aprovechar estas condiciones se levantó un muro Trombe, que entrega calor durante los meses fríos y permite una mejor refrigeración en los meses cálidos a través de una ventilación cruzada. También se empleó doble vidrio (DVH). Consta de todas las tecnologías que desarrollamos para la Puna: calefacción de aire caliente, una cocina solar, una cocina comunitaria, un horno panadero con hornalla y un calefón solar”, reseña Silvia Rojo, presidenta de Ecoandina.

Esta sede reemplaza la que estaba en la Puna desde 1997, a 400 kilómetros y nueve horas de viaje desde la capital provincial. Se necesitaba tener una sede en la ciudad, en donde poder demostrar que el sol también se puede aprovechar en un ámbito urbano.

“A veces no se entiende que una casa ciudadana puede estar completamente equipada para ser sustentable. Dentro de este centro, hay una cartelería didáctica que muestra cuáles son los principios de la arquitectura bioclimática para que otras personas puedan aplicarlos en sus casas ya hechas, o mejor aún, si están planificando nuevas viviendas”, explica Rojo.

“Lo ideal es tomar las medidas ecoeficientes en el momento de construir el edificio: la orientación, la inclinación del techo, las aberturas. Ahí se logra la mayor eficiencia energética durante la vida útil de una casa. En una palabra, que sea menos gastadora.”

La construcción cuenta también con cuatro paneles fotovoltaicos que generan 270 voltios, lo que la hace independiente de la red eléctrica. Puede funcionar como un modelo aislado, pero también se podría aumentar el número de paneles hasta 16, y de ese modo, inyectar la energía sobrante a la red de energía distribuida, algo que está previsto para una segunda etapa.

Fueron varios los profesionales que participaron de este proyecto. En 2006, el arquitecto alemán Michael Sehmsforf, de Arquitectos Sin Fronteras, que por entonces vivía en la Argentina, diseñó la casa con la idea de demostrar las posibilidades de la energía solar. Luego volvió a Alemania y les cedió la posta a otros integrantes de su estudio, Max Schimke y Martín Jasper. La dirección de obra a nivel local la hizo el arquitecto Leonardo Guerrero, y el proyectista solar Christoph Müller, ingeniero mecánico y doctorado en Energía Solar, se ocupó de la ubicación de los artefactos.

“Ayer estuvimos dando un taller para tres de los cuatro institutos de Energías Renovables de Jujuy, que empezaron este año. Necesitaban ver que lo que estudian en la teoría realmente se puede ejecutar en la práctica. Los estudiantes estaban muy motivados no solo con lo que veían sino también con lo que se puede proyectar a futuro.

“La idea es recibir alumnos no solo de tecnicaturas sino también de la universidad, que puedan crear nuevos artefactos o mejorar los que existen, en nuestro Taller de Diseño. Hay que pensar también en la adaptación de lo que ya existe a las nuevas tecnologías (debería decir ancestrales, pero que se presentan como nuevas)”, explica Silvia Rojo. “La particularidad de nuestra casa es que permite el acceso del público y la introducción en el tema. No es una casa lujosa, pero con el mismo costo de una construcción estándar ganamos en eficiencia”.

Otras casas bioclimáticas

Michael Reynolds, arquitecto visionario y rebelde que ha impulsado una serie de iniciativas experimentales alrededor del mundo, proyectó “Tol-Haru, la Nave Tierra del Fin del Mundo”, una casa construida en Ushuaia, en la provincia de Tierra del Fuego, sobre un terreno céntrico donado por el municipio. Fue realizada con materiales reciclados y tiene la capacidad de calefaccionarse y refrigerarse a través de energía eólica y solar, de reutilizar el agua de la lluvia y hasta de reciclar sus propios residuos. Su construcción fue impulsada por los actores Mariano Torre y su mujer, Elena Roger, integrantes de la Fundación NAT (Naturaleza Aplicada a la Tecnología).

El cantante argentino Axel también hizo levantar lo que él llama una finca autosuficiente en Las Rabonas, provincia de Córdoba, como su domicilio particular. “Cuenta con puertas de doble contacto para no dejar entrar el frío o el calor, las ventanas poseen doble vidrio y la construcción está orientada para que de mañana el sol caliente en las habitaciones y por la tarde en el resto de los ambientes”.  En el medio del living tiene un gran hogar. El agua que se bebe y utiliza para todo procede de una vertiente que baja de una montaña situada dentro del campo, y para bañarse la calientan en un termotanque solar. También utilizan esa agua para la pileta. Actualmente, está trabajando para recuperar el agua de la lluvia y utilizarla para la huerta orgánica y el invernadero.

Fuente: Noticias Positivas