La agresión imperialista contra Siria, que entra ya en su sexto año, ha sido calificada por el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid RaA´ad Al Hussein, como la peor tragedia que azota al planeta desde la Segunda Guerra Mundial.

Desde marzo de 2011, el país sufre una agresión fruto del cambio de Gobierno que Occidente y sus aliados intentan imponer en Damasco, con un saldo de decenas de miles de muertos y millones de desplazados. Además, varias regiones de Siria se encuentran bajo el régimen de terror del grupo terrorista ISIS, que ha demostrado no tener nada de islámico y que fue sostenido y financiado por potencias por Estados Unidos.

Según Zeid, las detenciones arbitrarias, las torturas, los secuestros y las desapariciones forzadas forman parte de la realidad diaria de Siria.

Mientras tanto, la prensa hegemónica sigue restándole importancia a noticias como un cruento atentado en Damasco por parte de un grupo terrorista ligado a Al-Qaeda que dejó 74 muertos. Un hecho que de haberse producido en Europa, por ejemplo, ya hubiese generado una ola de repudio mundial. Sin embargo, en este caso, Siria le tuvo que pedir a la ONU que condenara esta masacre.

Se trata de un hecho que lamentablemente sigue siendo parte del padecimiento diario del pueblo sirio.

Hace pocos días se logró en Homs una salida negociada con grupos terroristas en el barrio de Al Waer, el último que los extremistas armados ocupaban en la periferia de la localidad.

En vísperas del sexto aniversario del conflicto, la realidad de Siria toma cuerpo en las ruinas desoladas de Alepo y en la precariedad de los suministros en la capital, Damasco.

Recordemos que a partir de testimonios los propios sirios, se sabe que la agresión imperialista fue gestada, financiada y organizada desde el exterior.

Fuente: Libre Red.